martes

Noviembre 27, Lunes


Que Dios derrame bendiciones abundantes sobre sus vidas y familias amigos de “3 Minutos con Dios”.
Llegamos al quinto propósito, que es el único propósito que solo podemos hacer en la tierra. Fuiste hecho para una misión. En Juan 17, versículo 18, Jesús dijo:

«Así como me diste una misión en el mundo, también yo se las di a ellos».

Ahora bien, tienes una misión personalizada, hecha a tu medida, y tienes una misión común a todos los creyentes. En Juan 20:21, Jesús dijo: «Como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes». Entonces, ¿a qué se nos envía? ¿Cuál es nuestra misión? Pablo es muy específico. En Hechos 20, nos dice: «Sin embargo, considero que mi vida carece de valor para mí mismo, con tal de que termine mi carrera y lleve a cabo el servicio que me ha encomendado el Señor Jesús, que es el de dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios».
Una vez que sé que Dios tiene el dominio, cuando sé que Dios me hizo para amarme, y sé que mi vida no es un caso fortuito sino que la vida tiene sentido, Dios espera que lo comparta con otras personas. Todo lo que hemos hablado durante estos 40 días… Dios dice que una vez que lo entiendas, quiero que los trasmitas a otras personas. Quiero que compartas las buenas nuevas. Hay una palabra para esto, y al igual que las otras palabras vistas en las semanas anteriores, tampoco se entiende bien. Se trata de la palabra «evangelización». Ahora bien, los cristianos y los no cristianos tienen algo en común: a ninguno les gusta esa palabra porque piensan en individuos con mucha presencia, que hablan a los gritos en televisión y dicen: «envíanos tu dinero». Pero eso no es evangelización ni un evangelista. La evangelización es la traducción de la palabra griega que significa «buenas noticias». Eso es todo. Significa buenas nuevas. Por eso la Biblia dice que una vez que conozco las Buenas Nuevas, que Dios me ama, que tiene un propósito y un plan para mi vida, y todas las demás cosas que hemos visto, Dios quiere que las trasmita, que comparta las Buenas Nuevas con los demás.
¿Dónde debo compartirlas? Hechos 1:8 dice: «Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra». Cuando Jesús dijo estas palabras a sus seguidores, ¿dónde estaban? Estaban en Jerusalén. Ese es el punto. Les está diciendo que primero comiencen por casa. Quiero que comiencen con las personas más cercanas a ustedes, ahí mismo en su propia ciudad, en su propia comunidad. Luego dice que quiere que vayan a Judea y Samaria, que es como la localidad vecina, y los samaritanos eran culturalmente distintos a los judíos, eran otra raza. Lo que quería decir era: «Quiero que se las trasmitan a las personas en las cercanías pero que son distintas a ustedes». Y, por último, les dice: «Quiero que vayan hasta los confines de la tierra. Quiero que se las trasmitan a todos».
Primero quiero que se fijen en lo que dice aquí… No dice que tú serás el abogado defensor. No dice que serás el fiscal. No dijo que tú serías su vendedor. No tienes que defender a Dios, ni necesitas «vender» a Dios. Lo único que Dios quiere es que seas un testigo. ¿Qué es un testigo? Un testigo es alguien que se limita a decir lo que vio. Un testigo cuenta lo que le sucedió. Porque, verás, tú eres un experto en tu vida. Nadie puede ser mejor testigo de tu vida que tú mismo. Nadie puede ser mejor testigo de lo que Dios ha hecho en tu vida que tú mismo, porque tú eres la autoridad en tu vida, no otra persona. Por eso Dios dice que lo único que quiere es que le contemos a los demás lo que nos sucedió en nuestra vida. Y nos dice que quiere que vayamos por todos lados, que se lo contemos a las personas de nuestro círculo, a las personas cercanas pero distintas, y a todo el resto de la gente.
Por eso Dios dice que quiere una familia con miembros de todas las naciones. Los quiero de todos lados. Un día todos los creyentes nos reuniremos juntos en el cielo. No se trata de «Misión Imposible». Es una misión infalible. Se cumplirá. Y ha sido el plan de Dios desde siempre. En Efesios 3:11 dice: «Conforme a su eterno propósito realizado en Cristo Jesús nuestro Señor» Esta es la parte maravillosa: Dios nos ha elegido para que cumplamos su misión. La misión que Jesucristo comenzó cuando vino a la tierra, ahora nos dice: «Quiero que la terminen». De un modo u otro, es un cumplido con doble sentido. Dios ha puesto el futuro en nuestras manos.
Escuché esta historia. Dios está en el cielo y un ángel viene y Dios dice: «Mi plan es entregarles las Buenas Nuevas a mis hijos en la tierra y pedirles que las compartan». Y el ángel le pregunta: «¿Y si no lo hacen? ¿Cuál es el plan de contingencia, el plan “B”?» Y Dios le contesta: «No hay un plan “B”».
Nos toca a nosotros. Esta misión es el privilegio más grande que tenemos, estamos haciendo historia; eso es lo que debemos hacer.

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