lunes

Octubre 30

Dios les guarde en Sus caminos y de todo mal cada día y por siempre, amigos de “3 minutos con Dios”.
Nos encontramos realizando esta serie llamada “40 Días de Propósito”. Hoy veremos el primero de los cinco propósitos de Dios para tu vida. Dios tuvo cinco razones para crearte, y hoy vamos a considerar la primera de ella. El primer propósito… leamos el texto de Apocalipsis 4:11 que dice:
Porque tú creaste todas las cosas; existen y fueron creadas para ser de tu agrado.
La Biblia nos dice que fuimos creados para el placer de Dios. Dios nos creó para su deleite. Dios te planeó para su propósito. Y si estás vivo es sólo porque Dios así lo quiere, porque le agrada observarte.a no tendrzo, o leer el manual de instrucciones. n con un sobre y decs de la vida— y p
¿Cuántos de ustedes son padres? ¿Cuántos de ustedes disfrutan observando a sus hijos? creo que lo mismo es cierto en el caso de Dios, la mayor parte del tiempo disfruta observándote como eres. Te creó para que fueras de Su agrado. Cuando naciste, cuando saliste del vientre de tu madre, Dios estaba en esa habitación, con una sonrisa de oreja a oreja, porque quería que tú fueses. Dios sonrió cuando naciste porque te creó para su deleite. Te hizo para Su propósito.
Ahora bien, la semana pasada hablamos acerca de cómo fuimos creados para que Dios nos amara. Esta semana, consideraremos la otra cara, el primer propósito de tu vida: Dios quiere que tú le ames. Quiere que lo complazcas. Así como él te ha creado, quiere que correspondas su amor. Cierto día, Jesús caminaba por la calle y se le acercó un individuo y le preguntó: «Señor, ¿cuál es el mandamiento más importante de toda la Biblia?». Y Jesús le dijo: «Está bien, te lo diré». Esto es lo más importante. La Biblia se resume en esto, en Mateo 22:37-38. Jesús le dijo: «Ama al Señor tu Dios... Éste es el primero y el más importante de los mandamientos». Dios dice que podemos no hacer otra cosa en la vida, pero no podemos dejar de hacer esto: Aprende a amarme, porque te hice para amarte y te conozco; y quiero que tú también me conozcas y me ames. Ahora bien, hay una palabra para esto. Se trata de una palabra mal entendida. Es la palabra adoración. La adoración es conocer a Dios y amarlo. El problema es que hoy no se entiende bien lo que es la adoración. Cuando digo la palabra adoración, ¿en qué piensa? Muchos quizá piensen en la oración. Quizá tú pienses en el canto. Tal vea puedes creer que se trata de un rito o comunión o ir a la iglesia, o algo que se hace en la iglesia. Pero la adoración es mucho más —muchísimo más— que eso. Tomen nota de esto: Nuestro primer propósito en la vida es adorar a Dios. Ese es tu objetivo primario. Debería ser tu prioridad. Es el propósito número uno en la vida. Hay muchas maneras de adorar a Dios. En realidad, el mejor versículo para definir la adoración, es este, en Romanos capítulo 12:1: «Por lo tanto, mis amigos, mediante la inmensa misericordia de Dios hacia nosotros... a Dios como sacrificio vivo, dedicados a su servicio y agradables a él. Esta es la verdadera adoración que deben ofrecer. En esto consiste la adoración.
Adorar es entregarnos a Dios. Él nos da, y nosotros le entregamos algo a cambio. Siempre que le entreguemos algo a Dios, que ofrezcamos algo a Dios: eso se llama adoración. Y a Dios le agrada. Complacemos a Dios. Cuando nuestros hijos nos agradecen algo, como padres nos sentimos complacidos. Cuando expresamos nuestra gratitud al Padre celestial, él también se siente complacido. Entonces, la pregunta surge con la palabra «ofrecer». ¿Ofrecer? ¿Qué se supone que tengo que ofrecer? ¿Qué se le puede dar a un Dios que tiene todo? Ya bastante difícil es encontrar qué regalar a algunas personas en Navidad ¿vio? Te preguntas ¿qué voy a comprar? ¿Qué le podemos dar a un Dios que tiene todo? Quiero decir, él hizo el mundo, te hizo a ti, hizo el universo. ¿Qué le puedes dar? Te diré lo que le puedes dar… puedes darle tu amor. Y El es muy específico con respecto a cómo dárselo. En Marcos 12:30 dice: «Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas».
¿Qué tan bien estas cumpliendo el primer propósito de Dios para tu vida?



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viernes

Octubre 27

Que Dios les colme de paz y de prosperidad en todo lo que emprendan en este día, amigos de “3 Minutos con Dios”.
Continuamos con la última parte de: ¿Por qué estoy aquí en la Tierra? En Isaías 44:2 dice:
Yo soy tu Creador. Te cuidé aun antes de que nacieras
Si quieres saber cuánto vales para Dios, considera este versículos de la Biblia, Dios te cuidaba incluso en su mente, mientras te creaba. Otro pasaje en el Salmo 139 dice: Tú —refiriéndose a Dios— viste cuando mi cuerpo fue cobrando forma en las profundidades de la tierra; ¡aún no había vivido un solo día, cuando tú ya habías decidido cuánto tiempo viviría! ¡Lo habías anotado en tu libro! Eso es cuánto vales para Dios. Prestó tanta atención a tu vida que registró todos los detalles en su libro, antes de tu primer aliento. ¡Si valdrás para Dios! Él te hizo. Te hizo para amarte y la Biblia dice que eres importante. Él ve todo en tu vida: lo bueno, lo malo, y todos los matices. Por supuesto que le importas a Dios.
Fuiste hecho para la eternidad y la vida es la preparación para la eternidad. No encontrarás ningún libro de auto-ayuda que te diga esto, pero es la verdad. Los propósitos de Dios para ti son eternos. Son para siempre. Ese es el secreto del significado de la vida. Darse cuenta de que la vida es la preparación para la eternidad. La Biblia lo dice en 2 Corintios 5:1: Si esta tienda de campaña en que vivimos se deshace, tenemos de Dios un edificio, una casa eterna en el cielo, no construida por manos humanas. ¿Quieres saber cuánto le importas a Dios? Pues te lo diré: le importas tanto a Dios que quiere que estés a su lado por toda la eternidad. Por toda la eternidad: eso vales para Dios. Quiere que estés cerca de él para siempre. Eso le da sentido a la vida
La pregunta de la existencia, ¿Por qué estoy vivo? Dios la responde diciendo: «Yo te hice para amarte, por eso estás vivo». A la pregunta del sentido: ¿qué importancia tiene mi vida? Dios te contesta: Por supuesto que eres importante. Eres tan importante que pretendo mantenerte vivo por toda la eternidad. No eres una mosca de la fruta con 24 horas de vida. Vas a estar por aquí por mucho tiempo.
Ahora la de la intención: ¿Cuál es mi propósito? ¿Para qué estoy aquí, en la tierra? En el Salmo 89:47, David se pregunta: ¿Por qué habrás creado en vano a todo hijo de hombre? ¿A quién se dirige David con esta pregunta? ¿Es retórica? No, está preguntándole a Dios. Posiblemente el más grande filósofo ateo del siglo pasado, Bertrand Russell, un caballero inglés y ateo (al menos era intelectualmente sincero para reconocerlo) dijo: «A menos que se dé por hecho la existencia de Dios, la búsqueda del propósito de vivir no tiene sentido». Fíjense: si Dios no existe. Si somos un capricho de la naturaleza, un caldo de cultivo de células complejas, ¿saben qué? nuestra vida no tiene sentido. Pero hay un Dios. Y Dios te hizo por una razón, y te hizo para un propósito. La única manera de conocer tu propósito es poner primero tu mirada en él.
Si deseas conocer el propósito de tu vida, empieza por conocer a Dios. Cuanto más conozcas a Dios, más entenderás los caminos y discernimiento de Dios, y más comprenderás el significado y el propósito de la vida. Y más entenderás todo lo demás que dice la Biblia, porque conocer a Dios repercute en todos los demás tipos de entendimiento. No lo aprenderás leyendo el horóscopo. No lo aprenderás inscribiéndote en un seminario. La única manera de aprender el significado de la vida y tu propósito en la vida en aprender a conocer a Dios. Todo comienza por Dios, porque todo se trata de Dios. «Dios, en el principio». Se trata todo de Dios.
Si vas a conocer el propósito de Dios para tu vida, tienes que conocer a Dios. Así de simple.
Para entender mejor esto hicimos un pequeño drama basado en la serie televisiva de “Todo mundo ama a Raymond” que trata sobre la existencia de la vida. Bendiciones!

Octubre 25, Miércoles

Que Dios les llene de ricas y abundantes bendiciones amigos de “3 Minutos”.
Continuamos con la segunda pregunta clave de la vida, que es la pregunta del sentido: ¿Qué importancia tiene mi vida? ¿Qué valor tiene? Y el pasaje bíblico lo encontramos en Isaías 49:4 que dice:

En vano he trabajado; he gastado mis fuerzas sin provecho alguno.

Dios te creó para tener sentido, porque si no le encuentras sentido ni propósito a tu vida, y no sabes para qué te puso Dios en este planeta, la vida no tiene sentido.
Durante la Segunda Guerra Mundial había prisioneros en un campo de concentración nazi en Hungría que estaban depurando los vertidos residuales en una fábrica. Vinieron los aliados, bombardearon la fábrica, y la deshicieron. Los prisioneros se quedaron sin trabajo. Los soldados nazis entonces hicieron que los prisioneros acarrearan el escombro de esa fábrica a otro campo. Al día siguiente, les hicieron acarrear el mismo escombro de regreso. Al otro día, se lo hicieron llevar de nuevo y al día siguiente, traerlo de vuelta, y así día tras día, sin ningún sentido, sin propósito. Era simplemente un trabajo repetitivo, una y otra vez, sin sentido ni propósito. Entonces, ocurrió algo extraño. Los prisioneros comenzaron a enloquecer. Comenzaron a perder la voluntad de sobrevivir porque su trabajo no tenía sentido ni propósito. Se dedicaban únicamente a trasegar ladrillos de aquí para allá, y de allá para aquí. Muchos comenzaron a tirarse delante de los guardias para que les dispararan. Querían suicidarse. Porque tú como yo fuimos creados para tener sentido.

Puedes transitar por esta vida en uno de tres niveles. El primer nivel, el más elemental, es el que llamo “nivel de supervivencia”. El nivel de supervivencia es donde vive la mayoría. Están en modalidad “supervivencia”. Apenas se las arreglan. Meramente existen. No viven. Las circunstancias los dominan. Tienen un empleo y viven para el fin de semana.
El siguiente nivel, una mejor manera de vivir que el nivel de supervivencia es el “nivel del éxito”. Me parece que es el nivel donde están casi todos ustedes. Según el criterio del mundo, lo han conseguido. Tienen un buen pasar, comparado al resto del mundo; son muy ricos, comparados al resto del mundo. Entonces, tienes posesiones, tienes libertad, gozas de buena salud, quizás hasta tengas prestigio y seas muy exitoso. Pero en la actualidad se publican muchos libros que dicen: «Si me va tan bien ¿por qué no me siento realizado?» Porque para sentirse satisfecho no alcanza con triunfar, se requiere algo más que prestigio.
Necesitas avanzar al tercer nivel en la vida, que llamo el “nivel del sentido”. No te quedes en el plano de la supervivencia o del éxito, sino avanza al nivel del sentido. ¿Cómo es la vida en el nivel del sentido? Se llega a ese nivel mediante de tres cosas:
La primera, sabes lo que significa vivir: eso te da sentido.
La segunda, sabes cuánto vales para Dios: eso te da sentido.
La tercera, conoces los propósitos de Dios para tu vida y los practicas: y eso te da sentido.
Para ilustrar esto, hicimos una encuesta en nuestra comunidad, sigue este vínculo para que veas el video-entrevista, te tomara menos de 2 minutos.

martes

Octubre 23, Lunes.


Que Dios les guarde y derrame sus bendiciones en sus hogares y en sus trabajos amigos de “3 Minutos”.
Bueno, pues continuamos con la campaña de 40 días con propósito en la iglesia el Arca Internacional y es un honor reportarles que hay muchas almas que Dios esta trayendo a Sus pies para Su gloria y honra.

Esta semana vamos a considerar las tres preguntas principales de la vida: 1) la pregunta de la existencia: ¿Por qué estoy vivo?; 2) la pregunta del sentido: ¿Qué importancia tiene mi vida?; y 3) la pregunta de la intención: ¿Cuál es mi propósito?
Y veremos un pasaje en Jeremías 20:18 mas adelante.
Comencemos con la primera pregunta, la pregunta de la existencia: ¿Por qué estoy vivo? No es precisamente una pregunta novedosa. Ya fue hecha hace miles de años. Efectivamente, Jeremías se la hizo, como leemos en Jeremías 20:18

¿Por qué tuve que salir del vientre sólo para ver problemas y aflicción, y para terminar mis días en vergüenza?

Ahora bien, posiblemente haya habido momentos en su vida cuando también se sintió de ese modo. ¿Acaso nací solo para tener un montón de problemas? ¿Estoy en este planeta para tener dolores de cabeza, dolores y estrés? ¿Por qué nos quiere Dios aquí? ¿Por qué estamos vivos? ¿Por qué estamos sobre este planeta? ¿Hay alguna razón? Sí la hay. La Biblia nos dice en Proverbios 16:4: Toda obra del Señor tiene un propósito. Es para su propósito. Dios nunca hizo nada que no tuviera un propósito. Todas las piedras tienen un propósito, todas las plantas, todos los animales y, si estás vivo, tú tienes un propósito. Si deseas saber si Dios todavía tiene un propósito para tu vida, tócate el pecho. Si sientes latir tu corazón, Dios tiene un propósito para ti aquí en la tierra. La verdad es que Dios tiene cinco propósitos para tu vida. En las próximas semanas estudiaremos detenidamente esos cinco propósitos. Las cinco razones por las que Dios te puso sobre este planeta.

Hoy solo consideraremos el motivo de Dios. Efesios 1:4 dice: Mucho antes de la fundación del mundo, él estaba pensando en nosotros, y se había predispuesto para que fuésemos el enfoque de su amor, impecables y santos por su amor. Si no sacas otra cosa en limpio de este estudio, quiero que entienda esto: Dios dice que le hizo para amarle. Fuiste creado para que Dios te amara. Dios es Amor y Dios quiso crear algo que pudiera amar, y por eso te creó. No te necesitaba. No se sentía solo. Pero te hizo para poder amarte. No te necesitaba: te quería. Y antes de que podamos hablar de todo lo demás, tienes que entender que para esto estás aquí: para que Dios te ame.
Oremos: Señor y Dios, yo ni siquiera existiría si no fuera por ti. Perdóname por las veces que pienso y actúo como si tú no importaras. Hoy me he dado cuenta de que me hiciste para amarme y que el primer propósito de mi vida debería ser conocerte y amarte, ayúdame a encontrar ese propósito y a vivir para Ti el resto de mi vida.

Octubre 20, viernes.

Que Dios les guarde siempre de todo mal y que haga resplandecer Su rostro sobre todos y cada uno de ustedes amigos de “3 Minutos”.

Continuamos con el tercer propósito y el pasaje bíblico lo encontramos en Romanos 8:29.
Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él [es decir, Jesús] sea el primogénito entre muchos hermanos.

3. Fuiste creado para ser como Cristo.
Este no es un plan secundario de Dios. No es que lo pensó a medio camino una vez que hubo creado el mundo. Forma parte de su plan original. Recuerda que ya en la Creación Dios dijo: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza». Desde el principio de los tiempos Dios quiso hacernos a su imagen.
Permítanme ser bien claro. Esto no significa que Él quiera hacerlos un dios. Nunca, jamás de los jamases, serás un dios. Es el diablo quien dice que «puedes ser como Dios». Esa es la primera tentación. Dios no quiere convertirte en un dios. Él quiere santificarte: que incorpores las características, cualidades, valores, moral y el carácter de Jesucristo mismo. Él quiere que a ti te importe lo que a él le importa, que pienses y actúes y sientas como él, y que ames como él ama. Dios quiere que seas santo.
La Biblia dice: «Pues el padre ama al hijo y le muestra todo lo que hace» Dios esta mucho más interesado en lo que eres en la vida que en lo que haces. Mucha gente se pregunta: «¿Con quien me casaré? … ¿A qué trabajo me dedicaré? … ¿Dónde voy a vivir?» Todos estos asuntos son secundarios en tu vida. Son preguntas de múltiple opción y las respuestas a esas preguntas bien pueden estar todas dentro de la voluntad de Dios. Más que tu carrera o lo que hagas, a Dios le importa lo que eres. ¿Por qué? Porque cuando te mueras no podrás llevar tu carrera al cielo. Pero sí te llevarás tu carácter. Tu carácter se va contigo. Por eso Dios quiere desarrollar tu carácter mientras estés en la tierra.
Esta es la tercera razón por la que estás en la tierra. Él te puso aquí para desarrollar tu carácter, para que seas como Jesucristo. Filipenses 2.5 «La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús». La vida comienza a tener sentido cuando entiendes esto: que el propósito de Dios es que seas como Jesucristo. Probablemente la pregunta más difícil que me hacen como pastor es: «¿Por qué me pasa esto a mí?» Todos nos preguntamos ¿por qué? Les diré porqué. Dios quiere transformarnos para que seamos como Jesús. El objetivo de Dios no es tu comodidad. El objetivo de Dios es tu carácter. Él está mucho más interesado en tu carácter que en tu comodidad.
La Biblia dice en 2 Corintios 3:18: «Mientras el Espíritu del Señor obra dentro de nosotros, llegamos a ser cada vez más como él y reflejamos su gloria más aún».Esa es la meta de Dios. Su tercer objetivo es transformar tu carácter y hacerte como su Hijo, Jesucristo.
El proceso de transformación para ser como Cristo Jesús tiene un nombre. Se llama discipulado. Ese es el tercer propósito de tu vida: ser semejante a Jesucristo.
Sigan este vínculo para que vean el videoclip que elaboramos para esta semana.
Nota: Recuerden que todos los mensajes de esta y las próximas semanas, es material del Pastor Rick Warren y la iglesia de Saddleback en Lake Forrest, California (con la excepción de los video-dramas, etc.) y lo estamos usando, al estar participando de la “Campaña de 40 días” que estamos haciendo en el Arca Internacional. Bendiciones.

miércoles

Octubre 18


Dios lee bendiga y les mantenga firmes en Sus caminos amigos de “3 Minutos.
Continuamos con el propósito 2 para tu vida.
La Biblia dice esto en Efesios 1:5.
Su plan inmutable siempre ha sido adoptarnos en su propia familia, trayéndonos a él mediante Cristo Jesús. Esto ha sido muy de su agrado.

2. Fuiste hecho para integrar la familia de Dios.
Dios quería una familia. No se sentía solo pero quería tener una familia. Por eso te creó. En este mismo momento estás respirando porque Dios quería que pertenecieras a su familia.
Una vez que entiendas esto nunca más vas a luchar con complejos de inferioridad. Cuando te des cuenta de que Dios te salvó para amarte y hacerte parte de su familia y que él quiere tenerte junto a él para siempre, ¿como puedes llegar a dudar de tu valor?
Fuimos hechos para integrar la familia de Dios: no para la familia en que nacimos sino para pertenecer a la familia de Dios. De hecho, nuestra familia espiritual sobrevivirá a la familia física. La iglesia de Dios que va a continuar por siempre, y para siempre, y por lo siglos de los siglos, eternamente. Hebreos 2:11 es un versículo asombroso Tanto el que santifica como los que son santificados tienen un mismo origen, por lo cual Jesús no se avergüenza de llamarlos hermanos. Jesucristo no se avergüenza de llamarnos su hermano o su hermana porque pertenecemos a la misma familia.
La vida cristiana es mucho más que simplemente creer. También involucra pertenecer. Somos parte de una familia. Con la conversión también nos convertimos en miembros de una familia. La Biblia dice que no solo perteneces a Dios sino que perteneces a todos los demás cristianos de la familia de Dios. En 1 Pedro 1:3 la Biblia dice que Dios nos ha dado “el privilegio de nacer de nuevo, para poder pertenecer a la propia familia de Dios”. Dios no te hizo para que anduvieras solo por la vida. El propósito era que pertenecieras a la familia espiritual, a la iglesia.
¿Qué es esta familia? Esta familia es la iglesia, “… es la iglesia del Dios viviente, columna y fundamento de la verdad”. ¿Qué pasa cuando un edificio no tiene fundamento? ¿Cuando carece de columnas? Se derrumba. La vida cristiana sin el apoyo de la familia de la iglesia no es posible. Si no cuentas con una familia de la iglesia, no tienes columnas. No tienes un fundamento. Para el cristiano esto no es una opción. Dios pretende y espera que estés vinculado a una familia espiritual, a una congregación local.
La Biblia dice que la iglesia es un cuerpo, no un negocio. Es un organismo, no una organización. Es una familia, no una institución. Por lo tanto, debemos edificarla sobre la base de relaciones y no en función de reglas, regulaciones y ritos. La Biblia dice que un cristiano sin una congregación local es un huérfano. La Biblia dice esto en Romanos 12:5: “También nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás”. Nos necesitamos. Puedes no darte cuenta de esto pero necesitas a todos los demás cristianos y necesitas el apoyo de los cristianos de la iglesia, tu familia. No fuiste hecho para ir simplemente por la vida dependiendo de tus propias fuerzas. ¡Así que, ni lo intentes!
Bendiciones.

lunes

Octubre 16

Que las bendiciones del Señor sean con cada uno de ustedes amigos de “3 Minutos con Dios”.
El día de ayer fue una gran fiesta en la iglesia el Arca Internacional, mas de 230 personas llenaron el edificio y escucharon atentos el sermón del Pastor Rick Warrenn en la pantalla gigante, fue algo impresionante, en la historia de los 8 años de la iglesia no se habían reunido mas de 200 personas a la vez para un solo evento. Gracias por sus oraciones.
Bueno, pues de ese mensaje del pastor Rick, veremos en el devocional de hoy la primera parte.
En Colosenses 1:16 dice:
Porque todo, absolutamente todo en el cielo y en la tierra, visible e invisible... todo comenzó en él y para los propósitos de él.

La pregunta fundamental que podemos hacernos en la vida es: ¿Para qué estoy aquí en esta tierra? ¿Cuál es mi propósito? ¿Por qué estoy vivo?
La Biblia dice que Dios nunca creó nada sin un propósito o sin una razón. Toda planta tiene un propósito, todo animal tiene un propósito, toda roca tiene un propósito. Todo lo que Dios creó tiene un propósito. Si estás vivo, si respiras, es porque Dios tiene un propósito para tu vida; de lo contrario, no estarías vivo, pero no lo descubrirás buscando en tu interior. Fuiste creado por Dios y para Dios. Hasta que no entiendas esto, la vida nunca tendrá sentido. Dios te creó por cinco razones:
1. Fuiste planeado para agradar a Dios.
En Apocalipsis 4:11, la Biblia nos dice: Porque tú creaste todas las cosas; existen y fueron creadas para ser de tu agrado. En el Salmo 149, la Biblia nos dice que el Señor se complace en su pueblo. ¿Cuántos de ustedes son padres? ¿Disfrutan mirando a sus hijos? ¡Casi todo el tiempo! ¿Verdad? Creo que Dios diría lo mismo. Cuando uno tiene hijos pequeños, ellos no tienen que hacer nada para ser de nuestro agrado. Recuerdo a mis hijos cuando eran pequeños: el solo hecho de mirar cómo dormían ya era motivo de satisfacción. Recuerdo como sus pequeños pechos subían y bajaban, subían y bajaban. Ya no importaba cuántas discusiones hubiéramos tenido durante el día, ahora que los miraba dormir plácidamente. ¡Cómo disfrutaba mirando a mis hijos! A Dios también le agrada que seas como eres. No tienes que estar siempre haciendo algo espiritual. A él le agrada contemplar su creación. Fuiste planeado para agradar a Dios.
Dios no necesitaba crearte. No se sentía solo. Dios es amor y está en relación consigo en la Trinidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Dios no se sentía solo. No nos necesitaba. Pero eligió crearnos. Eligió hacernos para que fuéramos de su agrado. Él nos conoce del todo; y, sin embargo, nos ama y quiere que nosotros a su vez le conozcamos y le amemos.
No somos como los animales porque hemos sido hechos a imagen de Dios. Esto significa que Dios nos ha dado la capacidad recíproca de conocerlo, de poder comunicarnos con él, y de tener una relación con él. No hay nada, no hay ninguna otra cosa en la creación, que tenga este privilegio: poder conocer y amar a Dios. Dios se complace en ello.
Ahora te hago esta pregunta: ¿eres hijo de Dios solo por creación o le conoces íntimamente como Padre?
Si no le conoces íntimamente te invito a que encuentres el sentido verdadero de la vida y le abras hoy tu corazón a tu Creador. Abre esta página para mas detalles.
Que Dios te bendiga.

viernes

Octubre 13

Que Dios les guarde y les llene de dicha y paz a cada uno de ustedes amigos de “3 Minutos”.
Seguimos con la ultima parte del mensaje “No desperdicies tu vida” de la Campaña de 40 dias con propósito y el pasaje bíblico lo encontramos en 2 Corintios 5:15
Y él murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió por ellos y fue resucitado.

¿Por qué habría de hacerlo?
¿Qué quiere Dios? Quiere toda tu vida, por entero. Eso es lo que quiere. ¿Qué se necesita para crecer? Lo que se necesita para crecer, es disciplina. No podemos ser discípulos sin disciplina. ¿Por qué habría de hacerlo? ¿Por qué tendría que esforzarme tanto para crecer espiritualmente? ¿Por qué debería dejar de hacer ciertas cosas para tener tiempo para Dios en mi vida? Para que Dios tenga cabida en mi vida. En efecto, hay tantos beneficios implícitos que podríamos pasar todo el día hablando de ellos. Beneficios para tu vida ahora mismo, y beneficios para la eternidad. Pero, incluso aunque hacer lo que Dios nos dice que hagamos no tuviera beneficios… aunque no tuviéramos ningún beneficio aquí en la tierra, puedo decirles el porqué debemos hacerlo... en dos palabras: la cruz. Por causa de la cruz. Jesús entregó su vida completamente por ti y él espera que tú le entregues la tuya.
Vamos a preparar nuestros corazones para los próximos 40 días participando de la Santa Cena en memoria de lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz. Pensemos en la cruz y lo que Jesús hizo por nosotros.
El murió por todos. Por cada uno de nosotros. Jesús entregó su vida por cada uno de los que están leyendo este mensaje. Algunos hemos confiado en él, le conocemos y disfrutamos su perdón en nuestra vida. Otros, pudiera ser que es la primera vez que oyen estas palabras… Jesús murió por ti. Te amó tanto que murió por ti. Para ofrecerte el perdón. Murió por nosotros para que todos quienes vivimos en esta tierra –simplemente estas vidas normales, cotidianas, rutinarias, con dificultades y problemas… tú los tienes, yo los tengo, todos los tenemos –… para que cada uno de nosotros, cualquiera sea la situación por la que estamos atravesando en nuestra vida, no tuviéramos que enfrentarla solos. Ya no vivimos solo para nosotros. Tenemos plenitud de vida. ¿Cómo podemos tener plenitud de vida? Si vives para Él, que murió por nosotros. Él no te esta pidiendo que mueras por El, solo que vivas para El (lee el versículo otra vez), El nos conoce mejor, que nosotros a nosotros mismos. Vive para Él que murió por nosotros porque nos amó más de lo que podríamos imaginarnos. De lo profundo de su amor y cuidado por nosotros, nace el propósito que tiene para nuestra vida: tan inmenso que es imposible de imaginar. Nunca podrás conseguir esa plenitud de vida, o tener el gozo que sólo Él puede traer a tu vida. Por eso le servimos.
No podríamos celebrar ni un día de propósito en nuestra vida si no fuera porque Jesucristo eligió dejar el cielo y venir a la tierra para entregar su vida por nosotros. No tenía la obligación de hacerlo. Lo hizo porque nos amó. Lo hizo porque quiere que disfrutemos su propósito en nuestra vida. Romanos 12:1 dice: Hermanos, en vista de todo lo que tenemos en común por la misericordia de Dios, les animo a que ofrezcan sus cuerpos como sacrificio vivo, dedicados a Dios y agradables a él.
Preste atención: a Jesús le costó morir por ti, y a ti te costará vivir para él. Pero se lo merece, porque tú estarías perdido si no fuera por la cruz. No tendrías futuro. Sin embargo, gracias a la cruz, vivirás para siempre: le debes toda tu vida.
Mira este video: http://www.youtube.com/watch?v=LFAQyz8wfK8

miércoles

Octubre 11

Dios les guarde y les llene de bendiciones nuevas cada mañana amigos de “3 Minutos”.
Continuamos con el mensaje “No desperdicies tu vida”; el pasaje bíblico lo encontramos en Proverbios 10:17:
El que atiende a la corrección [o a la disciplina] va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
Pregunta 2: ¿Qué se requiere?
¿Qué se requiere para no desperdiciar la vida? ¿Qué implica convertirme en todo lo que Dios quiere que sea? ¿Qué debo hacer para desarrollar todo mi potencial al máximo? Lo diré en una sola palabra. Es una palabra que no les va a gustar, una palabra nada popular. Nos corre un escalofrío cuando la escuchamos. No nos gusta nada, nada. Se trata de la palabra disciplina. No es posible ser discípulo sin disciplina. Ambas palabras van juntas: discípulo y disciplina. No puedes ser discípulo de Jesús sin disciplina. Fíjense lo que dice la Biblia, en 1 Timoteo 4:7, Más bien disciplínate a ti mismo para la piedad. Entonces, ¿qué es la disciplina? Digámoslo en dos palabras: disciplina es la gratificación diferida. Eso es todo. La disciplina consiste en hacer ahora lo difícil, a fin de disfrutar los beneficios después. Ahora bien, algunos de ustedes ni siquiera necesitan esta definición, porque son increíblemente disciplinados. Son muy disciplinados en su trabajo y en su profesión. Tienen un plan diario, son siempre puntuales, son aplicados en sus hábitos laborales. Algunos son muy disciplinados con respecto al ejercicio físico. No se pierden una sesión en el gimnasio. El ejercicio físico está incorporado a su rutina, a sus costumbres. Algunos nunca se pierden su programa favorito de televisión. Es decir, ni se les pasaría por la mente perdérselo. Y, por supuesto, la mayoría de nosotros nunca nos perdemos una comida. En algunos aspectos de la vida somos muy disciplinados. ¿Saben en cuáles? Somos disciplinados para aquellas cosas que queremos serlo. Las cosas que nos importan, las hacemos. ¿Qué si fuéramos tan disciplinados para tener un devocional diario como lo somos para no perdernos una comida? ¿Qué si fuéramos tan disciplinados en el servicio a los demás como lo somos para levantarnos todos los días e ir a trabajar? ¿Qué si fuéramos tan disciplinados para asistir a la iglesia como lo somos para mirar ese programa televisivo que nunca nos perdemos? Saben, hay otra palabra para disciplina. Esta palabra nos gusta un poco más. Es la palabra hábitos. Los hábitos son, sencillamente, una disciplina, y nosotros somos la suma total de nuestros hábitos. Si dices habitualmente la verdad, eres íntegro. Si eres habitualmente fiel a tu pareja, eres una persona fiel. Se trata de lo que haces vez tras vez sin siquiera pensarlo dos veces. Si es un hábito, está integrado a tu vida; y los hábitos diseñan, forman, controlan y permiten desarrollar toda nuestra vida. Si deseas cambiar tu vida, lo único que tienes que hacer es cambiar tus hábitos. Ahora bien, uno de lo principales objetivos de estos 40 Días de Propósito, es ayudarnos a desarrollar algunos hábitos espirituales nuevos. Tales como orar diariamente y tener un corto devocional del libro “Una vida con Propósito de Rick Warren; memorizar un versículo bíblico y reunirnos con otros creyentes para un estudio en grupo una vez por semana. ¿Lo lograremos? Con la ayuda del Señor todo es posible.
Oremos: Señor te pedimos que seas con nosotros en esta jornada de 40 días, te pedimos que cumplas tus planes para nuestras vidas, en el nombre de Jesús, amen.
Nota: Si alguien desea saber mas de este material para poder darlo en su iglesia, mándeme un e-mail y le daremos mas información.

lunes

Octubre 9

Que Dios les guarde y les colme de paz y bendiciones amigos de “3 Minutos”.
En esta ocasión me complace anunciarles que la iglesia el Arca Internacional estará iniciando la Campaña de crecimiento espiritual “40 Días con Propósito”, a partir del día 15 y queremos compartir con ustedes lo máximo que podamos de la campaña a través de este devocional; para que así juntos tratemos de contestar la pregunta: ¿para que estoy aquí en la Tierra? Así de que aquí esta la primera parte del mensaje precampaña que ayer vimos en la reunión dominical.

En Efesios 5:15-17 dice:
Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios sino como sabios. Aprovechen al máximo todas las oportunidades de hacer el bien, porque los tiempos son malos. No sean imprudentes, sino traten de entender lo que el Señor quiere que hagan.
No desperdicies tu vida
Tal vez ustedes también han visto alguna vez esa calcomanía en las defensas de los carros que dicen: “La vida es demasiado valiosa para desperdiciarla”. Pero ¿cómo evitarlo? ¿Qué hacemos para no desperdiciar la vida?
Quizá convenga que recalquen la frase “tengan cuidado”. Dice:- “tengan cuidado de su manera de vivir”. Ahora bien, lo contrario de “tener cuidado”, ¿qué es? Ser descuidado. Dice que no debemos ser descuidados. La palabra griega literalmente significa: “no vayan por la vida a los tropezones; no se dejen llevar de aquí para allá, a la deriva; no vivan sin rumbo. Piénsenlo a fondo. Sepan para qué están aquí; conozcan su propósito”-. Dice que debemos ser sabios y aprovechar al máximo todas las oportunidades, y termina diciendo que tratemos de entender lo que Dios quiere que hagamos.
Quisiera que consideráramos tres preguntas importantes para la vida: ¿Qué quiere Dios? ¿Qué implica? y ¿Por qué habría de hacerlo? En realidad, éstas son al fin y al cabo las tres preguntas básicas de la vida.
¿Qué quiere Dios de mi vida?
En primer lugar, ¿qué quiere Dios de ti? Pues, de la lectura de la Biblia, podemos resumirlo en unas pocas palabras: Quiere toda tu vida. Quiere mi vida por entero. No hay ni un solo versículo en la Biblia –ni uno solo- que diga que se puede ser cristiano y vivir como se nos dé la gana. No hay tal versículo. Dios quiere todo de ti. No quiere un 10 por ciento, ni un 50 por ciento, ni siquiera el 99 por ciento: quiere toda tu vida, por entero. Ahora bien, Dios es muy claro al respecto: no hay ningún misterio en ello. Veamos lo que la Biblia dice en Romanos 6:13: “Entréguense a Dios completamente porque su vida se ha renovado; que todo su cuerpo sea un instrumento para hacer lo justo para la gloria de Dios”. La entrega es completa. C. S. Lewis dijo en cierta ocasión: “Lo único que el cristianismo no puede ser es ser medianamente importante”. Si realmente es verdad, merece todo lo que tienes. Si no es verdad, ustedes no deberían estar leyendo este mensaje. El cristianismo no puede ser medianamente importante, de ningún modo. Es todo o nada. O es verdad, y eso será determinante para el resto de tu vida, o descártalo de plano y haz lo que se te antoje. Todavía hay muchas personas que están intentando nadar entre dos aguas. No se deciden y dicen: “Bueno… no sé lo que Dios quiere que haga”. Veamos lo que nos dice el siguiente versículo: “Esto es lo que el Señor tu Dios pide que hagas: Respeta al Señor y haz lo que te ha mandado. Ámalo. Sirve al Señor tu Dios con todo tu ser” Rom. 6:14.
Sigue este vinculo para que veas el dramita que hicimos en el Arca para acompañar este punto en el sermón: http://www.youtube.com/watch?v=YecQdL-rwp0

viernes

Octubre 6


Que el Señor Todopoderoso los bendiga y los proteja a todos y cada uno de ustedes amigos siempre de “3 Minutos con Dios”.
El mensaje para hoy lo encontramos en 1 Corintios 9:24 que dice:
¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos en verdad corren, pero sólo uno obtiene el premio? Corred de tal modo que ganéis.

Corriendo hacia la meta
Escucha esta historia de un padre de familia que se sentía orgulloso de su hijo.
“Cuando mi hijo empezó su segundo año de secundaria, también comenzó su segundo año de carreras a campo traviesa. El empezó el año luchando por un puesto en el equipo titular, lo cual no era tarea fácil.
Implicaba correr kilómetros y kilómetros y kilómetros. Significaba levantar pesas, descansar más y comer adecuadamente. Y también significaba correr hasta que se le saliera el corazón.”
“Poco a poco, sus tiempos mejoraron. Luego se desgarró un músculo y tuvo que empezar de nuevo. Pero no desistió. Finalmente obtuvo un puesto en el equipo. Y para cuando corrieron la regional, el era el tercer corredor más rápido del equipo.”
Tener metas en la vida puede darnos el propósito y el impulso para lograr algo verdaderamente valioso. Este principio es especialmente útil en nuestras vidas como creyentes en Cristo. A medida que corremos la carrera cristiana, nuestra meta es “correr de tal forma” que podamos ganar una corona imperecedera, una recompensa eterna de nuestro Salvador (1 Corintios 3:12-14; 9:24-25). Esto requiere disciplina personal, arduo trabajo y mejoría continua. Incluye un compromiso, para el cual capacita el Espíritu, de hacer lo mejor que podamos para el Señor.
Eso demanda perseverancia, esfuerzo extremo y empuje para llegar a ser cada vez más parecidos a Cristo. Sin embargo, vale la pena correr de esa forma porque el premio durará para siempre.
¿Y tú, que tal? ¿Te has propuesto metas en tu vida espiritual así como yo se que las has puesto en tu vida física? Recuerda: “solo lo que hagas para Cristo tendrá recompensa eterna, lo demás aquí se queda, sea mucho o sea poco”.
Oremos: Señor en este día te pedimos que nos ayudes a poner todo en la balanza, para que así sepamos cuales son nuestras prioridades, ayúdanos a poner nuestros ojos en Ti y nunca quitarlos de ahí, a esforzarnos por seguir adelante en tus caminos, por Cristo Jesús, amen.
Mensaje en parte por Dave B.

Si deseas leer el pasaje completo lo encontraras aquí: 1 Corintios 9:24-27

miércoles

Octubre 4

Que este mensaje les encuentre llenos de paz y de armonía en sus vidas y familias, amigos de “3 Minutos con Dios”.
El mensaje de hoy es un complemento al del miércoles pasado y se encuentra en Salmo 119:14.

Me he gozado en el camino de tus testimonios, más que en todas las riquezas.

El cofre de Dios
La mayoría de nosotros no ignoraría un dólar (o un billete de valor de su país original) que viéramos en el suelo. Con gusto lo recogeríamos y nos lo pondríamos en el bolsillo. Sin embargo, muchas veces ignoramos la Biblia, un cofre que se desborda de preciosas promesas de Dios. David, el probable autor del Salmo 119, registró las ricas bendiciones que experimentó mientras estudiaba la Palabra de Dios y la atesoraba en el bolsillo de su corazón. No es de extrañar que el pastor británico Charles H. Spurgeon se refiriera a dicho salmo como “el libro de bolsillo de David”.
David no sólo se regocijaba en la Palabra de Dios, sino que también la usaba como protección propia contra el pecado. Le dijo a Dios: «En mi corazón he atesorado tu palabra, para no pecar contra ti» (v.11). Pero David no se limitó a memorizarla. Saturó su corazón con la verdad de ella usando estos métodos: meditaba en los preceptos de Dios, contemplaba Sus caminos, y se deleitaba en las enseñanzas del Señor (vv.15-16). Por eso podía decir: “No olvidaré tu palabra” (v.16), porque no olvidamos fácilmente lo que atesoramos en nuestro corazón.
Cuando leas estos devocionales, dedica tiempo a leer los versículos de las Escrituras. La Biblia, el cofre de Dios, es la base de todos estos artículos. Úsalos para ayudarte a descubrir gemas preciosas en la Palabra de Dios. Igual que David, escóndelas en tu corazón de manera que puedas recordarlas y regocijarte. Recuerda, la Palabra de Dios es lo ÚNICO que durara para siempre.
Oremos: Señor en este día te pedimos que así como nuestros cuerpos físicos nos piden que los alimentemos con comida rica y nutritiva, así que nuestra alma tenga esa misma necesidad que solo puede ser satisfecha por Tu Palabra, amen.
Mensaje en parte por Joanie Y.
Para la lectura completa del texto de hoy sigue este vinculo: Salmo 119:9-16

lunes

Octubre 2


Que Dios les colme de dicha y bendiciones ahora y siempre amigos de “3 Minutos”.
Al escribir este mensaje nos encontramos (el staff de la iglesia el Arca) en la Superconferencia anual en Lynchburg, Virginia con cientos de pastores y líderes de distintos lugares de Estados Unidos y del mundo entero, creyentes que tienen una cosa en común: Honrar la Palabra de Dios.
Y el mensaje de hoy lo encontramos en 1 Pedro 1:23.
Pues habéis nacido de nuevo . . . mediante la palabra de Dios que vive y permanece.

Se estima que cada año se publican unos 300.000 libros nuevos en todo el mundo. ¡Qué torrente de impresiones! Sin embargo, hay un volumen que se destaca por encima de todos los demás: la Biblia.
¿Cómo explicamos el atractivo de este antiguo libro? La respuesta es sencilla. Es la Palabra de Dios, dada en lenguaje humano, y nos habla acerca de nuestro Creador y sus propósitos para el mundo. Pero también nos da la más precisa comprensión de la perpleja naturaleza de la humanidad y por qué nos comportamos como lo hacemos.
Robert Coles, profesor de la Universidad de Harvard, ha entrevistado a cientos de personas en muchas sociedades distintas. Cuando se le preguntó qué ha aprendido de su investigación sobre la naturaleza humana, el doctor Coles señaló a la Biblia que tenía en su escritorio y dijo: “Nada de lo que he descubierto en la constitución de la naturaleza humana contradice de ninguna forma lo que he aprendido de los profetas hebreos. . . y de Jesús y las vidas que Él tocó.”
Los escritos de otros y nuestra propia experiencia nos pueden enseñar mucho acerca de por qué nos comportamos como lo hacemos. Pero sólo la Biblia nos dice que nuestro corazón pecaminoso es el meollo del problema, y que podemos ser cambiados desde adentro hacia fuera, si confiamos en Jesús.
Sí, la Biblia todavía es pertinente. ¿Está creciendo tu amor por este antiguo libro? ¿Cuánto hace que no lo lees? Te animo en este día a que te detengas un poco de tu diario correr y busques ese alimento que puede saciar todo tu ser, no dejes que el enemigo te distraiga un día mas, no pospongas para otro día el abrir ese cofre que contiene el tesoro mas preciado que nunca se agotara, sino que es eterno como el Dios de quien proviene. Ahí esta la respuesta a lo que te has estado preguntando… te lo aseguro.
Oremos: Señor y Dios Todopoderoso en este día estamos reconociendo que tus Palabras son eternas y poderosas para cambiar nuestras vidas y transformar todo nuestro ser, Señor tu dijiste que cielo y tierra pasaran, pero no tus palabras, no tus promesas, gracias por esa seguridad en Cristo Jesús, amen.
Recuerda muchos libros pueden informarte, pero solo la Biblia podrá transformarte.
Idea central del mensaje por V. Grounds