miércoles

Octubre 11

Dios les guarde y les llene de bendiciones nuevas cada mañana amigos de “3 Minutos”.
Continuamos con el mensaje “No desperdicies tu vida”; el pasaje bíblico lo encontramos en Proverbios 10:17:
El que atiende a la corrección [o a la disciplina] va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
Pregunta 2: ¿Qué se requiere?
¿Qué se requiere para no desperdiciar la vida? ¿Qué implica convertirme en todo lo que Dios quiere que sea? ¿Qué debo hacer para desarrollar todo mi potencial al máximo? Lo diré en una sola palabra. Es una palabra que no les va a gustar, una palabra nada popular. Nos corre un escalofrío cuando la escuchamos. No nos gusta nada, nada. Se trata de la palabra disciplina. No es posible ser discípulo sin disciplina. Ambas palabras van juntas: discípulo y disciplina. No puedes ser discípulo de Jesús sin disciplina. Fíjense lo que dice la Biblia, en 1 Timoteo 4:7, Más bien disciplínate a ti mismo para la piedad. Entonces, ¿qué es la disciplina? Digámoslo en dos palabras: disciplina es la gratificación diferida. Eso es todo. La disciplina consiste en hacer ahora lo difícil, a fin de disfrutar los beneficios después. Ahora bien, algunos de ustedes ni siquiera necesitan esta definición, porque son increíblemente disciplinados. Son muy disciplinados en su trabajo y en su profesión. Tienen un plan diario, son siempre puntuales, son aplicados en sus hábitos laborales. Algunos son muy disciplinados con respecto al ejercicio físico. No se pierden una sesión en el gimnasio. El ejercicio físico está incorporado a su rutina, a sus costumbres. Algunos nunca se pierden su programa favorito de televisión. Es decir, ni se les pasaría por la mente perdérselo. Y, por supuesto, la mayoría de nosotros nunca nos perdemos una comida. En algunos aspectos de la vida somos muy disciplinados. ¿Saben en cuáles? Somos disciplinados para aquellas cosas que queremos serlo. Las cosas que nos importan, las hacemos. ¿Qué si fuéramos tan disciplinados para tener un devocional diario como lo somos para no perdernos una comida? ¿Qué si fuéramos tan disciplinados en el servicio a los demás como lo somos para levantarnos todos los días e ir a trabajar? ¿Qué si fuéramos tan disciplinados para asistir a la iglesia como lo somos para mirar ese programa televisivo que nunca nos perdemos? Saben, hay otra palabra para disciplina. Esta palabra nos gusta un poco más. Es la palabra hábitos. Los hábitos son, sencillamente, una disciplina, y nosotros somos la suma total de nuestros hábitos. Si dices habitualmente la verdad, eres íntegro. Si eres habitualmente fiel a tu pareja, eres una persona fiel. Se trata de lo que haces vez tras vez sin siquiera pensarlo dos veces. Si es un hábito, está integrado a tu vida; y los hábitos diseñan, forman, controlan y permiten desarrollar toda nuestra vida. Si deseas cambiar tu vida, lo único que tienes que hacer es cambiar tus hábitos. Ahora bien, uno de lo principales objetivos de estos 40 Días de Propósito, es ayudarnos a desarrollar algunos hábitos espirituales nuevos. Tales como orar diariamente y tener un corto devocional del libro “Una vida con Propósito de Rick Warren; memorizar un versículo bíblico y reunirnos con otros creyentes para un estudio en grupo una vez por semana. ¿Lo lograremos? Con la ayuda del Señor todo es posible.
Oremos: Señor te pedimos que seas con nosotros en esta jornada de 40 días, te pedimos que cumplas tus planes para nuestras vidas, en el nombre de Jesús, amen.
Nota: Si alguien desea saber mas de este material para poder darlo en su iglesia, mándeme un e-mail y le daremos mas información.

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