Que Dios les colme de paz y de prosperidad en todo lo que emprendan en este día, amigos de “3 Minutos con Dios”.
Continuamos con la última parte de: ¿Por qué estoy aquí en la Tierra? En Isaías 44:2 dice:
Yo soy tu Creador. Te cuidé aun antes de que nacieras
Si quieres saber cuánto vales para Dios, considera este versículos de la Biblia, Dios te cuidaba incluso en su mente, mientras te creaba. Otro pasaje en el Salmo 139 dice: Tú —refiriéndose a Dios— viste cuando mi cuerpo fue cobrando forma en las profundidades de la tierra; ¡aún no había vivido un solo día, cuando tú ya habías decidido cuánto tiempo viviría! ¡Lo habías anotado en tu libro! Eso es cuánto vales para Dios. Prestó tanta atención a tu vida que registró todos los detalles en su libro, antes de tu primer aliento. ¡Si valdrás para Dios! Él te hizo. Te hizo para amarte y la Biblia dice que eres importante. Él ve todo en tu vida: lo bueno, lo malo, y todos los matices. Por supuesto que le importas a Dios.
Fuiste hecho para la eternidad y la vida es la preparación para la eternidad. No encontrarás ningún libro de auto-ayuda que te diga esto, pero es la verdad. Los propósitos de Dios para ti son eternos. Son para siempre. Ese es el secreto del significado de la vida. Darse cuenta de que la vida es la preparación para la eternidad. La Biblia lo dice en 2 Corintios 5:1: Si esta tienda de campaña en que vivimos se deshace, tenemos de Dios un edificio, una casa eterna en el cielo, no construida por manos humanas. ¿Quieres saber cuánto le importas a Dios? Pues te lo diré: le importas tanto a Dios que quiere que estés a su lado por toda la eternidad. Por toda la eternidad: eso vales para Dios. Quiere que estés cerca de él para siempre. Eso le da sentido a la vida
La pregunta de la existencia, ¿Por qué estoy vivo? Dios la responde diciendo: «Yo te hice para amarte, por eso estás vivo». A la pregunta del sentido: ¿qué importancia tiene mi vida? Dios te contesta: Por supuesto que eres importante. Eres tan importante que pretendo mantenerte vivo por toda la eternidad. No eres una mosca de la fruta con 24 horas de vida. Vas a estar por aquí por mucho tiempo.
Ahora la de la intención: ¿Cuál es mi propósito? ¿Para qué estoy aquí, en la tierra? En el Salmo 89:47, David se pregunta: ¿Por qué habrás creado en vano a todo hijo de hombre? ¿A quién se dirige David con esta pregunta? ¿Es retórica? No, está preguntándole a Dios. Posiblemente el más grande filósofo ateo del siglo pasado, Bertrand Russell, un caballero inglés y ateo (al menos era intelectualmente sincero para reconocerlo) dijo: «A menos que se dé por hecho la existencia de Dios, la búsqueda del propósito de vivir no tiene sentido». Fíjense: si Dios no existe. Si somos un capricho de la naturaleza, un caldo de cultivo de células complejas, ¿saben qué? nuestra vida no tiene sentido. Pero hay un Dios. Y Dios te hizo por una razón, y te hizo para un propósito. La única manera de conocer tu propósito es poner primero tu mirada en él.
Si deseas conocer el propósito de tu vida, empieza por conocer a Dios. Cuanto más conozcas a Dios, más entenderás los caminos y discernimiento de Dios, y más comprenderás el significado y el propósito de la vida. Y más entenderás todo lo demás que dice la Biblia, porque conocer a Dios repercute en todos los demás tipos de entendimiento. No lo aprenderás leyendo el horóscopo. No lo aprenderás inscribiéndote en un seminario. La única manera de aprender el significado de la vida y tu propósito en la vida en aprender a conocer a Dios. Todo comienza por Dios, porque todo se trata de Dios. «Dios, en el principio». Se trata todo de Dios.
Si vas a conocer el propósito de Dios para tu vida, tienes que conocer a Dios. Así de simple.
Para entender mejor esto hicimos un pequeño drama basado en la serie televisiva de “Todo mundo ama a Raymond” que trata sobre la existencia de la vida. Bendiciones!
Continuamos con la última parte de: ¿Por qué estoy aquí en la Tierra? En Isaías 44:2 dice:
Yo soy tu Creador. Te cuidé aun antes de que nacieras
Si quieres saber cuánto vales para Dios, considera este versículos de la Biblia, Dios te cuidaba incluso en su mente, mientras te creaba. Otro pasaje en el Salmo 139 dice: Tú —refiriéndose a Dios— viste cuando mi cuerpo fue cobrando forma en las profundidades de la tierra; ¡aún no había vivido un solo día, cuando tú ya habías decidido cuánto tiempo viviría! ¡Lo habías anotado en tu libro! Eso es cuánto vales para Dios. Prestó tanta atención a tu vida que registró todos los detalles en su libro, antes de tu primer aliento. ¡Si valdrás para Dios! Él te hizo. Te hizo para amarte y la Biblia dice que eres importante. Él ve todo en tu vida: lo bueno, lo malo, y todos los matices. Por supuesto que le importas a Dios.
Fuiste hecho para la eternidad y la vida es la preparación para la eternidad. No encontrarás ningún libro de auto-ayuda que te diga esto, pero es la verdad. Los propósitos de Dios para ti son eternos. Son para siempre. Ese es el secreto del significado de la vida. Darse cuenta de que la vida es la preparación para la eternidad. La Biblia lo dice en 2 Corintios 5:1: Si esta tienda de campaña en que vivimos se deshace, tenemos de Dios un edificio, una casa eterna en el cielo, no construida por manos humanas. ¿Quieres saber cuánto le importas a Dios? Pues te lo diré: le importas tanto a Dios que quiere que estés a su lado por toda la eternidad. Por toda la eternidad: eso vales para Dios. Quiere que estés cerca de él para siempre. Eso le da sentido a la vida
La pregunta de la existencia, ¿Por qué estoy vivo? Dios la responde diciendo: «Yo te hice para amarte, por eso estás vivo». A la pregunta del sentido: ¿qué importancia tiene mi vida? Dios te contesta: Por supuesto que eres importante. Eres tan importante que pretendo mantenerte vivo por toda la eternidad. No eres una mosca de la fruta con 24 horas de vida. Vas a estar por aquí por mucho tiempo.
Ahora la de la intención: ¿Cuál es mi propósito? ¿Para qué estoy aquí, en la tierra? En el Salmo 89:47, David se pregunta: ¿Por qué habrás creado en vano a todo hijo de hombre? ¿A quién se dirige David con esta pregunta? ¿Es retórica? No, está preguntándole a Dios. Posiblemente el más grande filósofo ateo del siglo pasado, Bertrand Russell, un caballero inglés y ateo (al menos era intelectualmente sincero para reconocerlo) dijo: «A menos que se dé por hecho la existencia de Dios, la búsqueda del propósito de vivir no tiene sentido». Fíjense: si Dios no existe. Si somos un capricho de la naturaleza, un caldo de cultivo de células complejas, ¿saben qué? nuestra vida no tiene sentido. Pero hay un Dios. Y Dios te hizo por una razón, y te hizo para un propósito. La única manera de conocer tu propósito es poner primero tu mirada en él.
Si deseas conocer el propósito de tu vida, empieza por conocer a Dios. Cuanto más conozcas a Dios, más entenderás los caminos y discernimiento de Dios, y más comprenderás el significado y el propósito de la vida. Y más entenderás todo lo demás que dice la Biblia, porque conocer a Dios repercute en todos los demás tipos de entendimiento. No lo aprenderás leyendo el horóscopo. No lo aprenderás inscribiéndote en un seminario. La única manera de aprender el significado de la vida y tu propósito en la vida en aprender a conocer a Dios. Todo comienza por Dios, porque todo se trata de Dios. «Dios, en el principio». Se trata todo de Dios.
Si vas a conocer el propósito de Dios para tu vida, tienes que conocer a Dios. Así de simple.
Para entender mejor esto hicimos un pequeño drama basado en la serie televisiva de “Todo mundo ama a Raymond” que trata sobre la existencia de la vida. Bendiciones!
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