viernes

Noviembre 17


Dios les mantenga con salud y en armonía a cada uno de ustedes amigos de “3 Minutos con Dios”.
Dios quiere que seas como Jesucristo. Es el tercer propósito por el que te puso en este planeta. Quiere forjar tu carácter ahora para recompensarte en la eternidad. Dios usa los problemas para enseñarnos a confiar en El y Dios usa la tentación para enseñarnos a obedecerle.
Siguiente, Dios usa el mal que nos hacen para enseñarnos a perdonar. Pero ¿qué entendemos por mal? Si las pruebas son situaciones diseñadas por Dios para acercarnos a él y las tentaciones son situaciones diseñadas por el diablo para alejarnos de él, de Dios, estos males son las situaciones diseñadas por otras personas con el fin de lastimarnos. Sí, hay personas en la vida que quieren lastimarnos con mala intención y por eso la Biblia dice, en el Padre Nuestro que debemos orar como dice en Lucas 11:3-4
«Señor… Perdónanos el mal que hemos hecho, así como nosotros hemos perdonado a los que nos han hecho mal» (DHH).
Ahora, esto es difícil. Una cosa es lidiar con los problemas, otra es enfrentarse a la tentación. Pero el instrumento más difícil que Dios usa en nuestra vida para que seamos como Cristo es este. Soportar el dolor infligido por otras personas sin ánimo vengativo es, sin lugar a dudas, el paso más importante y más difícil para ser como Jesucristo porque a menudo implica no ser comprendido, ser criticado, ser juzgado, resultar física o emocional o verbalmente lastimado, y hasta sufrir el abuso. Permítanme ser muy claro... no son cosas buenas. Son cosas malvadas y Dios no es el autor de la maldad. Dios no provoca estas cosas. Dios odia el pecado. Pero no protegió ni a su propio Hijo de estas cosas. Aun su propio Hijo fue malentendido, herido, juzgado y abusado, ¿por qué habrías de pensar que tú te librarías de esto? Bien, en la cruz, Jesucristo no solo llevó nuestros pecado. También tuvo que soportar el abuso espantoso de las personas presentes. En Mateo 27:39-44, dice: «Los que pasaban (y veían a Jesús colgado en la cruz) meneaban la cabeza y blasfemaban contra [Jesús] …De la misma manera se burlaban de él … los ancianos. … Así también lo insultaban los bandidos que estaban crucificados con él». ¿Cuál fue la respuesta de Jesús? Leamos el siguiente versículo: «—Padre —dijo Jesús—, perdónalos, porque no saben lo que hacen». En 1 Pedro 2:23 dice que «cuando lo insultaban, no contestaba con insultos; cuando lo hacían sufrir, no amenazaba, sino que se encomendaba a Dios, que juzga con rectitud». ¿Qué hizo Jesús? ¿Cómo respondió al mal que le hicieron? No usó su derecho de venganza. Soportó la pena. Respondió al mal con el bien. Eso hizo Jesucristo. Ahora, si vamos a crecer espiritualmente y ser como Jesucristo, tendremos que aprender lo mismo. Es evidente que en la vida te lastimarás. Esto no es el cielo. Estamos en un mundo caído. Todos pecamos. Lastimamos a otros. Otras personas nos lastiman a nosotros. Nos lastimamos con y sin intención. Muchas veces saldrás lastimado en la vida. Pero para ser como Cristo, deberás aprender a perdonar. Es imposible aprender a perdonar si alguien no te lastimó. Pero el perdón es una de las características primarias de Dios y Dios quiere que aprendamos a ser como él. Por eso permite que nos lastimen en la vida, con el fin de que seamos más como Jesús.
Dos consejos para ayudarlos cuando la gente los lastime con o sin intención. Recuerda que Dios te ha perdonado. La Biblia dice: «.. y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo» (Efesios 4:32). Dios nunca te pedirá que perdones a nadie más de lo que él ya te ha perdonado. Segundo, recuerda que Dios tiene el dominio. Cuando alguien te lastime, Dios lo usará para tu bien. De hecho, eso fue precisamente lo que dijo José. ¿Recuerdan como la Biblia nos cuenta que la propia familia de José lo traicionó, y sus hermanos lo vendieron? Odiaban tanto a su hermano menor que lo vendieron como esclavo y luego le mintieron a su padre y le dijeron que lo habría matado un oso, o algo así. Sin embargo, estaba todo dentro del plan de Dios, y cuando fue llevado a Egipto y pasó muchas vicisitudes en Egipto: lo acusaron de violación, lo encarcelaron... los primeros 40 años de la vida de José fueron de mal en peor. No tenía idea de por qué todo salía mal en su vida. Sin embargo, confió en Dios todo el tiempo. Nunca perdió su espíritu perdonador. Dios sabía exactamente dónde estaba y lo tenía justamente donde quería que estuviera, y con el tiempo llegó a ocupar el segundo puesto de Egipto, después del faraón. Su plan fue salvar del hambre a dos naciones: a Egipto y a Israel. Y luego los hermanos buscaron a este hombre, sin saber que era José, para pedirle comida para llevar a su hogar. Y cuando José les dijo quién era, temían por sus vidas. Sin embargo, José les dijo: «Es verdad que ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios transformó ese mal en bien para lograr lo que hoy estamos viendo: salvar la vida de mucha gente» (Génesis 50:20). Y eso, amigo, es lo que Dios hará con el mal que te quieran causar cualquier persona, con o sin intención, pues El quiere que desarrolles el carácter de Su Hijo.
Escucha esta canción que hemos hecho en este videoclip y deja que Dios hable a tu corazón. Bendiciones

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