Que Dios les bendiga en abundancia en todas las áreas de su vida, amigos de “3 Minutos”.
NOTA: El mensaje de hoy es un poco mas de 3 minutos, pero es muy importante.
Continuamos con el tema que iniciamos ayer acerca del tercer propósito de Dios para tu vida, el cual es: Hacerte cada día mas como su Hijo Jesús. Y veremos las 3 herramientas que Dios usa para llevar esto a cabo, veamos.
La primera: Dios usa los problemas para enseñarnos a confiar en él. En la Biblia, a esta palabra «problemas» a menudo se la llama «pruebas» y las «pruebas» son situaciones diseñadas por Dios para acercarnos a él. NO fueron diseñadas para lastimarnos: las diseñó para ayudarnos. Si tu vida va sobre ruedas, no necesitas nada de fe, no necesitas fuerza de carácter. Pero entonces Dios tiene que permitir algunas cosas en tu vida para que te esfuerces, cosas que te hagan crecer, y se llaman problemas o pruebas. Dios quiere forjar tu carácter. ¿Cómo lo hace? Miren Romanos 5:3-4:
«…también en nuestros sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; la perseverancia, integridad de carácter; la integridad de carácter, esperanza». (Parafrase de NVI)
Dios está más interesado en tu vida, en lo que eres, que en lo que haces. Dios siempre estará más interesado en lo que eres, en tu carácter, que en lo que haces o en tu carrera profesional. ¿Por qué? Porque no te llevarás tu carrera contigo al cielo, pero sí te llevarás tu carácter. Eso es lo que perdurará. Por eso Dios dice que la meta de la vida es el carácter, no otra cosa; y el objetivo de la vida es el carácter, no tu comodidad personal. Hasta que no entiendas esto, la vida no tendrá sentido. En la vida te enfrentarás a todo tipo de problemas: dificultades, pruebas, sufrimiento y tú dices: «¿Por qué a mí, Señor? ¿Por qué permites que me pase esto?» Como si tu vida debiera ser una vida de comodidades. No lo es. El objetivo de la vida no es la comodidad. Esto (aquí en la Tierra) no es el cielo. Un día habremos de estar en un lugar libre de problemas, no habrá más pruebas. ¿No será maravilloso? Y habremos de vivir allí millones y billones de años, pero aquí no estamos en el cielo. Y si continúas pensando que puedes tener el paraíso en la tierra, te esperan muchas desilusiones. Este no es un lugar para la comodidad. Este es el lugar para desarrollar el carácter. Y para eso se requiere, entre otras cosas, problemas … porque los problemas producen paciencia, la paciencia produce entereza de carácter, y la entereza de carácter produce esperanza. Todos los problemas tienen un propósito. Sin importar a qué obedecen, hayas sido tú, otra persona, el diablo —no importa a qué o quién se deben -. Y ¿cuál es ese propósito? Es hacerme más como Jesucristo, forjar el carácter en mi vida.
Jesús pasó por muchos sufrimientos y pruebas en su vida, pero lo peor fue la noche en que fue crucificado. Sabía lo que tendría que enfrentar al día siguiente y la intensidad de esa tribulación en su corazón era enorme. Iba a cargar con el pecado del mundo. Iba a padecer una horrible muerte por crucifixión, y la pregunta crucial era: «¿Confiaría en Dios?» ¿Confiaría en que Dios sabe qué es lo mejor para su vida, aun cuando implicara una muerte extremadamente dolorosa? Con eso tenía que luchar. Por eso, fíjense, fue a un lugar llamado Getsemaní. Llevó a sus discípulos a un jardín, en realidad se trataba de un olivar, y bajo el peso de la carga del mundo, les pidió que lo acompañaran mientras él oraba. Fíjense lo que dice aquí: «Fueron a un lugar llamado Getsemaní, y Jesús les dijo a sus discípulos: “Siéntense aquí mientras yo oro”» (Marcos 14:32). Fíjense cómo incluso Jesús necesitaba amigos cuando tenía problemas. Por eso necesitas un grupo pequeño. Por eso necesitamos tener comunión. No tenemos por qué atravesar solos los problemas de la vida. Aun Jesús necesitó amigos. Les pidió que se quedaran cerca mientras él oraba. La tensión y la angustia lo embargaron, y dijo: «“Es tal la angustia que me invade que me siento morir” les dijo. “Quédense aquí y vigilen”» (Marcos 14:34). Esto es sufrimiento con mayúscula. Está atravesando un sufrimiento muy intenso. Se siente casi aplastado por lo que piensa que sucederá al día siguiente, lo que tendrá que sufrir. Muchos de ustedes dirán, conozco cómo se debió sentir, ese sentimiento de que no se puede seguir viviendo un día más. Pero fíjense en la respuesta de Jesús a los problemas, en el siguiente versículo: «Decía: “Abba, Padre, todo es posible para ti. No me hagas beber este trago amargo, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú”» (Marcos 14:36).
Mis amigos, si van a ser como Jesús, esta es la primera lección que deben aprender. Cuando tengas problemas, le puedes decir a Dios que no te gusta lo que te pasa: «Dios, líbrame de esto» «Dios, sé que tú puedes librarme de esto». Él dijo: «Sé que todo es posible para ti. Sin embargo, esto es lo mejor para mí. Hágase tu voluntad en mi vida». Se entregó al plan de Dios. Dijo: «Que sea lo que tú quieras». Cumple tu propósito en mi vida.
Continuamos el viernes y que Dios les bendiga ricamente.
Gracias por seguir orando por nuestra campaña de 40 días con propósito, Dios nos esta bendiciendo grandemente!!! NO dejen de hacerlo. Atte: Pastor Roga.
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