martes

Noviembre 13, Lunes


Dios les guarde en perfecta paz a todos ustedes amigos de “3 minut0s con Dios”.

Hoy vamos a estudiar el tercer propósito para el cual Dios te puso en este planeta, y lo encontramos en Romanos 8:29
«Desde el mismo principio Dios decidió que los que se acercaran a él, y él sabía quiénes se habrían de acercar, fueran como su Hijo». (Parafrase)

Ahora bien, el plan de Dios siempre ha sido, y este es el tercer propósito, hacernos como Jesucristo. Su plan desde el mismo principio fue los seres humanos fuesen como él. Quiere que desarrolles su carácter, que pienses como él, que procedas como él, que sientas como él, que tengas sus valores, su entereza moral. Dios quiere que seas como él, y ese es el tercer plan divino por el que te puso sobre este planeta, para que seas como Jesús.
Efesios 4:15 dice:«… creceremos hasta ser en todo como aquel que es la cabeza, es decir, Cristo». ¿Qué significa crecer? Significa ser como Cristo. La voluntad de Dios para tu vida es que crezcas. Tú sabes, los bebés son encantadores, pero si los bebés no dejan de ser bebés, es trágico. Dios quiere que maduremos y nos desarrollemos. ¿En qué consiste la madurez espiritual? Fíjate con mucha atención en Jesucristo. Por desgracia, muchas personas envejecen pero no crecen. Dios te puso en este planeta para que fueras como Jesús. Nos dejó un modelo de crecimiento. Ahora bien, es un proceso. No sucede de la noche a la mañana. No es como si un día, de pronto, uno ya es como Jesús. Se trata de un proceso, y este proceso que se conoce como «discipulado», dura toda la vida. A Dios le llevará el resto de tu vida forjar tu carácter, las características de Jesucristo.
Hoy consideraremos: «¿Cómo hace Dios esto?», «¿Cómo me ayuda Dios a crecer espiritualmente? ¿Cómo me convierte Dios en semejante a Jesucristo?» Hay un par de maneras que las sabemos de memoria. Sabemos que usa la Biblia. Necesitamos la verdad para transformarnos. Si realmente deseas crecer espiritualmente, debes profundizar en este libro. Cuanto más ahondes en él, más crecerás. Necesitas leerla y estudiarla y memorizarla y meditar en ella y reflexionar acerca de lo que dice y ponerla en práctica, porque necesitamos la verdad para ser transformados. Lo otro que usa Dios son las personas, y por eso la semana pasado hablamos acerca de la comunión: cuando aprendemos unos de los otros, crecemos y nos desarrollamos. Y cuanto más aprovechemos de los demás, de otros cristianos, el pasar tiempo juntos nos hará más espiritualmente maduros en nuestro crecimiento.
Pero Dios usa algo más que esas dos cosas. Esta semana veremos tres cosas que quizá no se les ocurrió que Dios pudiera usar, pero bien que las usa. En Romanos 8:28 dice: «Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito». ¿Pero qué incluye eso? Sí, incluye «todas las cosas». ¿Incluye, entonces, las cosas malas? ¿Las cosas dolorosas? ¿Incluye también los errores que cometemos cuando pecamos? Sí, así es. Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman. No dice que todas las cosas han de ser buenas porque hay mucho mal en el mundo, pero Dios usa todas las cosas para hacernos como Cristo. Veremos cómo operaron tres cosas insospechadas en la vida de Jesucristo. Él tuvo problemas en el huerto de Getsemaní, fue sometido a tentación en el desierto y sufrió la crítica en la cruz. Si hemos de crecer para ser como Jesucristo, Dios también nos permitirá pasar por las mismas experiencias. El asunto es que estos problemas no nos ayudan automáticamente a crecer. Tu corazón debe estar preparado, porque si tu corazón no está preparado, en vez de perfeccionarte, estas cosas producirán resentimiento. Así es que no te pierdas los próximos mensajes para ver el resto de este tema. Bendiciones!

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