Que las bendiciones del Señor alcancen cantidades sin precedentes en esta semana y para el resto de sus vidas, amigos de “3 Minutos con Dios”.
Muchas veces cuando tenemos tiempo de acudir a la iglesia regularmente, vamos creando inconcientemente un “callo” en nuestro oído y a veces en nuestro ser, que nos hace perder el verdadero sentido y propósito de la reunión, especialmente del sermón. De alguna manera llegamos a creer que la predicación que expone el orador, es para ser evaluada, criticada o hasta ignorada.
Sin embargo, la Palabra de Dios es solamente para ser asimilada (meditar en ella), atesorada (estudiarla, escudriñarla) y consecuentemente, obedecida (parte de esa obediencia nos debe de llevar a compartirla, a ponerla en practica). ¡Ese es el propósito de la predicación!
Espero que tu que lees este mensaje hayas estado este fin de semana en tu iglesia local, y que al mismo tiempo compartas con otros durante la semana de lo que te alimentaste.
Estómagos Sociales
Salmo 119:1
¡Cuán bienaventurados son los de camino perfecto, los que andan en la ley del SEÑOR!
Las hormigas de miel sobreviven en tiempos difíciles dependiendo de ciertos miembros de su grupo conocidos como «potes de miel» Éstos absorben tanto néctar que se hinchan hasta parecer frutillas redondas que apenas se pueden mover. Cuando la comida y el agua escasean, estas hormigas actúan como «estómagos sociales» y sostienen a toda la colonia liberando lo que han acumulado en sus cuerpos.
De la misma forma, el mensajero de Dios debe llenar su corazón y su mente de verdades de las Escrituras. Es sólo cuando es fiel en la aplicación de la Palabra de Dios a su propia vida que puede honestamente alentar y exhortar a los demás.
El Señor dijo al profeta Ezequiel que comiera un rollo que contenía un mensaje lleno de «lamentaciones, gemidos y ayes» (Ezequiel 2:10). Puesto que fue sumiso al Señor y aplicó la lección primero a su propio corazón, pudo presentar osadamente el mensaje que da vida a todos los que
quisieran escuchar.
Como creyentes, nosotros también debemos desarrollar un «estómago social» digiriendo las verdades de la Biblia y permitiendo que el Espíritu de Dios las haga parte de nuestra vida. Luego, llenos de la Palabra de Dios, podemos hablar eficazmente a otros que necesitan alimento espiritual. ¡Bendiciones!
Pastor Roga
«JESÚS LES DIJO: YO SOY EL PAN DE LA VIDA. . . .» --Juan 6:35
Idea central del mensaje de hoy por: MRD
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