Que la bendición del cielo inunde sus vidas en este día y en cada momento del día, amigos de “3 Minutos con Dios”.
Hoy tengo el privilegio de enviarles este devocional desde “La Isla del Atardecer” (Sunset Island) en Carolina del Norte muy cerca de la frontera con Carolina del Sur; en un corto viaje de dos días con el personal de la iglesia el Arca Internacional. Así que antes de ir a descansar nos conectamos a la Red y a compartir la Palabra de nuestro Dios y Señor, Jesucristo.
Patos muertos no revolotean
. . . porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que aborrezco, eso hago. –Vr.15
Hace muchos años, un hombre rico fue a cazar patos con un empleado llamado Sam. Llevaron consigo un caballo y un carruaje, pero en el camino de repente se le salió un aro a una de las ruedas.
Mientras Sam lo martillaba para ponerlo de nuevo en su lugar, accidentalmente se golpeó un dedo y sin quererlo así, de inmediato pronunció algunas palabras no tan agradables. Al darse cuenta de lo que salio por su boca, rápidamente se puso de rodillas y pidió perdón a Dios. Oró diciendo: "Señor, ¡ayúdame, es tan difícil a veces vivir la vida cristiana!"
"Sam --dijo el hombre-- sé que eres cristiano, pero dime: ¿por qué luchas así? Yo soy ateo y no tengo problemas como esos."
Sam se quedo un poco triste porque no supo qué decir. Justo entonces, dos patos volaron por encima de ellos. El hombre levantó su arma y se escucharon dos tiros. "Deja al muerto y ve tras el pájaro herido" --gritó.
Sam señaló al pato que estaba aleteando desesperadamente para escapar y dijo: "Jefe, tengo una respuesta para usted. Usted dijo que mi cristianismo no es bueno porque tengo que luchar así. Y bien, yo soy como el pato herido y lucho para alejarme del diablo. Pero jefe, ¡usted es el pato muerto!" (se puede reír).
Esa reflexión encaja con la descripción de Pablo de su experiencia cristiana en Romanos 7:14-25. La lucha es una evidencia de la obra que Dios hace en nuestra vida. El perdón de pecados está disponible, así que no te desesperes y no te desalientes, recuerda cuando aprendiste a caminar, primero gateaste, luego empezaste a caminar agarrándote de las cosas que estaban a tu alrededor y luego caminaste y te caíste una y otra y otra vez. Y es muy probable que aun de adulto te tropezaste con algo al caminar o correr y fuiste a dar hasta el suelo (a mi me ha pasado varias veces y hace unos meses atrás aquí en el Arca). Así es la vida cristiana; no es una vida en la cual nunca mas te vas a caer, pero lo que marca la diferencia es que no te debes de quedar en el suelo sino que te vuelvas a levantar y claro, que procures no caerte. Recuerda también que los patos muertos no revolotean. ¡Bendiciones!
Pastor Roga
Idea central del mensaje por: DJD
No hay comentarios.:
Publicar un comentario