Que la paz de Dios y la bendición del Espíritu Santo sea sobre sus vidas y sus familias, amigos de “3 Minutos”.
Quiero aprovechar este mensaje de hoy y comunicarles que mi madre tuvo la operación de su cadera el pasado lunes y ayer tuve la oportunidad de hablar con ella por teléfono, aun estando en el hospital (gracias a Dios por teléfonos celulares). Y aunque esta adolorida por la cirugía, se siente muy bien y agradece a todos ustedes por sus oraciones. Toda mi familia les dice: ¡Muchas gracias amigos de “3 Minutos con Dios”!
Bueno, el devocional de hoy habla acerca de la amistad, aunque desde un punto de vista diferente, pero muy importante también…
La reprensión de un amigo
Proverbios 27:6
Fieles son las heridas del amigo, pero engañosos los besos del enemigo.
Nunca olvidaré la reprensión que recibí de un amigo cuando yo tenía 17 años. Entró por la parte de atrás de la carnicería donde yo trabajaba y me vio riéndome de un dibujo indecente. Dijo que había admirado mi carácter cristiano, y que se sorprendía de que yo me riera de algo pecaminoso y degradante. Al instante me cubrió una ola de vergüenza. Admití avergonzado que había pecado.
No es agradable ser reprendido, como tampoco es fácil reprender a otra persona. Por eso me imagino que al apóstol Pablo no le gustó el tener que confrontar a Pedro (Gálatas 2:11-20). Sin embargo, él pensaba que lo tenía que hacer porque la conducta hipócrita de Pedro era dolorosa y confusa para los conversos gentiles de Antioquía. Pedro había comido libremente con ellos. Pero después de que algunos judíos de Jerusalén llegaron a la iglesia de Antioquía, él evitaba a los gentiles por temor a la desaprobación judía. Me imagino que se sintió avergonzado, pero aparentemente aceptó la reprensión con gracia y cambió su conducta. Él sabía que Pablo era un verdadero amigo que lo amaba. Y en años posteriores se refirió a él como "nuestro amado hermano Pablo" (2 Pedro 3:15).
Ahora piensa, ¿tienes tu amigos así? O más importante aún ¿eres tú un amigo así?
Si tienes que reprender a alguien, hazlo con amabilidad. Si eres reprendido, evita dar una respuesta molesta. Tal vez estés recibiendo una "herida fiel" de parte de un amigo que te ama.
No olvidemos que casi al final de su ministerio, Jesús no llamo mas a sus discípulos, siervos, sino amigos. Que maravilloso pensar en que el rey del Universo es nuestro amigo fiel; que nos alienta, nos ama, nos ayuda, nos protege, nos perdona, pero también nos reprende. ¡Bendiciones! Pastor Roga
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