Que Dios Todopoderoso les colme de dicha y paz a cada uno de ustedes amigos de “3 Minutos con Dios”.
La semana pasada consideramos su primer propósito: que lo conozcas y lo ames. La Biblia lo llama adoración, porque fuiste planeado para agradar a Dios. Esta semana vamos a considerar el segundo propósito: fuiste hecho para integrar la familia de Dios.
La referencia bíblica la encontramos en: Hebreos 2:10.
Dios es quien hizo todas las cosas, y todas las cosas son para su gloria. Quería tener muchos hijos para compartir su gloria.
Dios quería tener una familia. Por eso estamos aquí. Quería tener hijos. Por eso la Biblia nos dice que planeó todo lo existente en el universo para que naciéramos, para que pudiéramos compartir su gloria, para que pudiéramos integrar su familia. Vean lo que dice el siguiente versículo: «Su plan inmutable siempre ha sido adoptarnos en su propia familia, trayéndonos a él mediante Cristo Jesús». Toda la Biblia, todo este libro, es la historia de Dios formando una familia. De eso se trata. Por eso tenemos una Historia, porque Dios está criando una familia que vivirá no solo en la tierra sino por los siglos de los siglos, en la eternidad. Es una familia eterna. Tú fuiste hecho para vivir para siempre.
Entonces, una vez que comprendas y te pongas a trabajar en el primer propósito de Dios para tu vida, El quiere que centres la atención en el segundo propósito para tu vida y comiences a practicarlo. En 1 Pedro 2:17 dice: «Debemos amar a nuestra familia espiritual». Eso es lo que Dios quiere que hagas. Como puede ver, Dios dice que quiere que aprenda a amar a los integrantes de Su familia. ¿Por qué? Pues, hay varias razones. Primero, tu familia física al final se desintegrará. De hecho, muchas se desintegran aquí en la tierra. Pero tu familia espiritual perdurará. Seguirá por los siglos de los siglos. Entonces, habrás de pasar más tiempo con tu familia espiritual que con tu familia física. Dios quiere que aprendamos a amarnos.
Ahora bien, ¿por qué quiere que aprendamos a amarnos? Hay dos o tres razones. Primero, nos volvemos más como Dios es, porque Dios es amor. Segundo, él quiere que sus hijos aprendan a llevarse bien. ¿Algunos de ustedes son padres? Por supuesto, queremos que nuestros hijos se lleven bien. Y, tercero, es entrenamiento para la eternidad. Una de las cosas que haremos en el cielo, será amar a Dios. La otra cosa que haremos será amar a los demás creyentes que estén ahí. Será un lugar de amor, y por eso Dios quiere que comencemos a practicar cómo amar a los demás creyentes.
Tener comunión es amar a la familia de Dios. La Biblia nos dice eso en 1 Juan 4:21. el que ama a Dios, ame también a su hermano. Debemos amar a los demás creyentes. ¿Cómo lo hacemos? Pues, es una dicha poder contar con instrucciones bien claras en la Biblia. Pablo escribió esto, dijo: «Te escribo esto para que … sepas cómo debe portarse uno en la familia de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, la cual sostiene y defiende la verdad». La iglesia es una familia. No es un edificio, no es una institución, ni una organización ni tampoco un club. Es una familia. Muchas personas dicen: «Buenos, ya salgo para la iglesia», como si la iglesia fuese un lugar a dónde uno va. No está bien utilizada. La iglesia no es un lugar donde ir. La iglesia es una familia, la cual integramos. Son dos cosas distintas. Es más que un edificio, más que un culto. Es la familia a la que pertenecemos. Es imposible cumplir los demás propósitos que Dios tiene en tu vida si no hay comunión. No estás en la tierra para estar solo, para arreglártelas por ti solo en la vida. El hecho es que nos necesitamos unos a otros.
Oremos: Señor ayúdanos a ser parte de tu familia y a vivir en paz y en bien con todos tus hijos, amen.
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