miércoles

Noviembre 22

Dios les llene de Su gracia y misericordia a cada uno de ustedes amigos de "3 Minutos con Dios, 3 días a la semana".
Seguimos adelante con el cuarto propósito de Dios para tu vida: Fuiste hecho para servir a Dios. Hay personas sufriendo alrededor nuestro que necesitan de nosotros, de un oído, de una sonrisa, de una oración. Debemos ayudarlos. ¿Qué nos impide estar disponibles? Hay muchos que dicen: «Quiero que Dios me use. Quiero su poder en mi vida. Quiero servir a Dios pero no tengo tiempo». ¿Qué nos impide estar disponible? Mencionaré tres obstáculos. El primero: el egocentrismo. La Biblia dice:

«Olvídense de ustedes mismos lo suficiente para que extiendan una mano ayudadora» (Filipenses 2:4).

Siempre que veas una necesidad frente a ti ¿adivina qué? Es Dios que te da la oportunidad de practicar el servicio. Dios te brinda la oportunidad de aprender a servir, para aprender a ser como Jesucristo. Porque el principal enemigo de la compasión es la ocupación en múltiples actividades. ¡Estamos demasiado ocupados! Por lo tanto no tenemos tiempo para servir. Tenemos nuestra agenda, nuestros planes, nuestros sueños, nuestras metas, nuestras ambiciones. Colgamos este cartel que dice: «No molestar» y lo ponemos en la puerta de nuestro corazón: no nos molesten. Lo hacemos todo el tiempo.
A los verdaderos siervos no les importa que los interrumpan. Si realmente tienes la actitud de un siervo, como Jesucristo, no te importará que te interrumpan porque tu agenda es la agenda de Dios. Entonces te levantas en la mañana y dices: «Bien, Dios, ¿a quién traerás hoy en mi vida? ¡Preséntamelo! ¡Preséntamelo!». Lo repito… casi todos los milagros y gran parte del ministerio de Jesús fueron interrupciones. Pero el egocentrismo se nos cuela y se convierte en un obstáculo.
El segundo obstáculo que impide que Dios nos use es el perfeccionismo. Ya saben, desear que todo sea perfecto. Es decir, cuando todo esté en orden, todo esté bien, entonces serviré. Eclesiastés 11:4 dice: «Si esperas por condiciones perfectas, nunca lograrás nada». Los verdaderos siervos, los siervos como Cristo, hacen todo lo que pueden con lo que hoy tienen para Jesucristo. No esperan. Miren lo que sucedió en Norteamérica: hemos hecho un ídolo de la excelencia. En serio. Muchas personas adoran la excelencia, aun los cristianos. Dicen: «Si sabes que el resultado no será de primera calidad, ni siquiera lo intentes». En Saddleback (donde es pastor Rick Warren) no creemos en eso. En practicamos lo que llamamos el principio de «suficientemente bueno». Según el principio de «suficientemente bueno» no tiene que ser perfecto para que Dios lo bendiga. Esa es la verdad. Si Dios solo usara a las personas perfectas ¿se podría hacer algo en esta tierra? ¡Nada! Todos tenemos debilidades. Todos tenemos fallas. Todos fracasamos. Somos discapacitados. Pero ¿saben una cosa? Dios nos usa a todos. ¿Por qué? Porque Dios no usa a las personas perfectas porque no existen. No hay tantas personas brillantes en el mundo para hacer todo lo necesario. Dios usa a las personas normales. Por eso Dios dice: «No esperen las condiciones perfectas». No esperen que todo se ordene, ¡las cosas no se van a arreglar! Imposible. Así que adelante y comienza a servir sin esperar que todo se arregle.
En tercer lugar el materialismo es el tercer obstáculo que nos impide estar disponibles para servir. La Biblia dice, Jesús hablando: «Ningún sirviente puede servir a dos patrones. …Ustedes no pueden servir a la vez a Dios y a las riquezas" (Lucas 16:13). No dice que «no deberíamos servir a Dios y a las riquezas». Dijo que «no pueden servir a la vez a Dios y a las riquezas». Debes decidir si quieres ser rico o tener bendiciones. ¡De verdad! Les digo que deben decidir cuál será la prioridad en su vida. Porque cuando uno está demasiado ocupado atendiendo sus cosas, no tiene tiempo para atender a las personas. Y eso es un problema. La decisión más importante de tu vida después de convertirte en seguidor de Cristo, es esta: «¿Voy a ser un constructor del reino o un acumulador de riquezas?» Si Dios quiere darte riquezas, El te las dará. Maravilloso, pero no debe ser el objetivo de tu vida. Porque no podrás llevarte tu riqueza al cielo, te llevarás tu carácter. Entonces, dices: «Seré un constructor del reino». Pon eso en primer lugar y Dios se encargará de lo que quiere que hagas. Si tu trabajo te impide asumir cualquier tipo de servicio, necesitas hacer algunos ajustes en tu vida, y necesitas encontrar tu propósito en ella. Pidamos a Dios que nos haga lo suficientemente sabios como para poder hacer una aportación significante a esta vida, para Su gloria y poder así estar preparados para la eternidad con El, amen. ¡Bendiciones!

No hay comentarios.: