Dios les guarde y les proteja de todo mal a cada uno de ustedes y sus familias, amigos de “3 Minutos con Dios”
Me disculpo por solo haber enviado 1 de los 3 devocionales la semana pasada y paso a brevemente explicarles el porque, ya que, bueno estuvimos sirviendo de la mejor manera posible en una tragedia que se sucedió en una comunidad vecina, llamada Frisco. Frisco es una de las islas poco habitadas del Outer Banks que esta localizada al sur de Nags Head, como a unas 75 millas del Arca Internacional; pero en la cual viven también algunas familias de latinos. Allí, la semana pasada un joven, quien el año pasado visitó la iglesia el Arca, de 22 años de edad, tuvo un accidente automovilístico fatal y fui invitado a ofrecer un servicio especial en memoria de él, en la iglesia Heritage of Faith (Herencia de Fe). Y así, por la gracia de Dios; presentamos el mensaje de esperanza del Evangelio de Jesús a unas 45 personas que se reunieron ese día en ese lugar donde estuvimos un par de días visitando. Agradecemos a Dios ese privilegio y pedimos a Dios su ayuda y consuelo para la familia que esta atravesando esta amarga experiencia.
Les pedimos también a ustedes que nos ayuden a orar por esa región; ya que creemos que Dios quiere levantar una obra entre los hispanos que ahí viven y la iglesia el Arca junto con ustedes puede ayudar a hacer la diferencia. Muchas gracias.
De amargo a dulce
. . . el Señor le mostró un árbol; y él lo echó en las aguas, y las aguas se volvieron dulces. . . . Vr.25
El gozo y la tristeza son a menudo compañeros cercanos. Así como los israelitas pasaron de la emoción de la victoria en el mar Rojo a las aguas amargas de Mara sólo tres días después (Éxodo 15:22-23), nuestro regocijo puede convertirse rápidamente en angustia.
En Mara, el Señor dijo a Moisés que echara un árbol en el agua, lo cual las hizo «dulces» y potables (v.25). Hay otro «árbol» que cuando se «echa» en las circunstancias amargas de nuestra vida puede hacerlas dulces. Es el madero de la cruz de Cristo (1 Pedro 2:24). Nuestra perspectiva será transformada cuando contemplemos su muerte sacrificatoria y su sumisión a la voluntad de Dios (Lucas 22:42).
Nuestro dolor puede proceder de la mala voluntad de los demás. O peor aún, de su negligencia. No obstante, nuestro Señor lo ha permitido. Puede que no entendamos por qué, y sin embargo, es la voluntad de nuestro Padre y Amigo cuya sabiduría y amor son infinitos.
Cuando decimos Sí a Dios y a medida que su Espíritu nos revela su voluntad por medio de su Palabra, las circunstancias amargas de nuestra vida se pueden volver dulces. No debemos quejarnos de lo que el Señor permite. Más bien debemos hacer todo lo que Él nos pida que hagamos. Jesús dijo que hemos de tomar nuestra cruz diariamente y seguirlo (Lucas 9:23).
Cuando recordamos la cruz de Cristo y nos sometemos al Padre como Él lo hizo, las experiencias amargas se pueden volver dulces.
Pastor Roga
Mensaje de hoy en parte por David R.
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