Dios les guarde y les llene cada día de nuevas bendiciones del cielo, amigos de “3 minutos.
Disculpen que el viernes pasado no pude enviar el devocional, pero tengo una buena “excusa” J; ya que desde el jueves por la noche estuve viajando para Washington DC y poder así atender el Desayuno/oración Presidencial, el viernes por la mañana. La reunión fue muy positiva y pienso que de gran bendición para todos los ministros que pudimos atender. Todos los conferencistas y participantes fueron de gran motivación y bendición, incluyendo al Sr. Presidente, George W. Bush y el director general del evento, el Rev. Luís Cortes y el director de ceremonia, Marcos Witt. Solo les pedimos que sigan orando para que Dios abra las puertas de oportunidad y para que miles y miles de inmigrantes puedan obtener su estatus legal en este país.
Bueno también aprovecho para felicitar a los padres en su día. (Aquí en Estados Unidos es el tercer domingo del mes de Junio). Y este mensaje es con cariño para todos ustedes, Padres.
La bendición de un padre
1 Pedro 3:8-9.
Por: David M.C.
. . . sed todos de un mismo sentir . . . misericordiosos y de espíritu humilde; no devolviendo mal por mal . . . sino más bien bendiciendo…
Un hombre que lloraba la muerte de su padre dijo: "No lloro por mi padre, sino por mí. Su muerte significa que nunca voy a escuchar las palabras que siempre quise escuchar de él: que estaba orgulloso de mí, orgulloso de la familia que he formado y de la vida que he vivido."
En vez de repetir el error de su padre, el hombre posteriormente dijo a su hijo las palabras de aliento que él nunca había escuchado: que estaba orgulloso de él y de la vida que había hecho.
Muchas veces, la tensión entre padres e hijos se queda sin resolver. Las viejas heridas permanecen sin sanar. No estamos dispuestos a perdonar las palabras airadas y las heridas del pasado. Pero por el bien de nosotros mismos y de nuestras familias, necesitamos hacer lo que podamos para derribar las paredes de separación entre nosotros.
¿Cómo podemos comenzar? El mandato de la Biblia para todas nuestras relaciones es: "En conclusión, sed todos de un mismo sentir, compasivos, fraternales, misericordiosos y de espíritu humilde; no devolviendo mal por mal, o insulto por insulto, sino más bien bendiciendo… Apártese del mal y haga el bien; busque la paz y sígala" (1 Pedro 3:8-9, 11).
Decidamos, por la gracia de Dios, romper el ciclo de ira y dar a nuestros hijos lo que anhelan escuchar de nosotros: palabras de bendición y amor. Es tiempo de bendecir. Ojala que tu como padre te unas a este cambio tan esperado que necesitamos en América Latina y el mundo entero también. No esperes mas y bendice a tus hijos, ora por ellos, se buen ejemplo, encamínalos hacia el bien. ¡Bendiciones!
Pastor Roga
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