viernes

Marzo 23

Que la bondad de Dios infinita sea para con cada uno de ustedes amigos de “3 Minutos”.

El pasado sábado por las horas de la madrugada cuando estaba preparándome para la predicación del domingo por la tarde y pensando en el asunto del que Dios había puesto en mi corazón; empecé a escribir un “poema” (no se si se le puede llamar así) inspirado por mi propia historia en la vida y por unas líneas que leí hace muchos años atrás no recuerdo donde (desde pequeño me ha gustado mucho leer).

En esta ocasión quiero aprovechar la maravilla de este medio para que usted lo lea, y ojala que sea de bendición así como lo fue para algunas personas del Arca Internacional el pasado domingo cuando lo leí al final de la predica. Lo dedico con mucho cariño a mi madre que gracias a Dios aun vive y que aun sus oraciones hacen de mi todo lo que pueda ser. Yo le titulé:

¿Qué clase de hijos? 3 Parte

NUNCA HE SABIDO

Nunca he sabido lo que es vivir bajo un puente sin techo y sin abrigo

Nunca he sabido lo que es ser llevado ante la ley, por haber un crimen cometido.

Nunca he sabido lo que es ser arrestado o estar en prisión, partiéndole así a mis padres su tierno y frágil corazón.

Nunca he sabido lo que es ser llevado al hospital, por haberme inyectado una dosis mortal.

Tampoco

Nunca he sabido lo que es hacer restitución, por algo ajeno que haya sido encontrado en mi posesión.

Nunca he sabido lo que es haber ido a buscar perdón, por no haber respetado a alguien que fuera mayor.

Nunca he sabido lo que es ser despedido de un empleo, por ser irresponsable o vividor y por hacer lo que quiero.

Nunca he sabido lo que es sentir odio o rencor, pues todos fuimos formados a la imagen del Señor.

Pues todo esto es, lo que mi madre me enseñó.

Por eso digo a mis padres, gracias por la disciplina bendita,

ya que aplicaron a mi vida la cantidad exactita,

y aunque me dolieron esos golpes y me fastidiaron los regaños,

hoy puedo entender la intención, que me han revelado los años;

Gracias también por instrucción y por consejos tan sabios,

que aunque los menosprecie tanto, hoy prefiero recordarlos.

En ese entonces sonaban restrictivos y anticuados,

Sin embargo hoy me doy cuenta, que era lo necesitado.

Pero sobre todo padres, gracias por el amor con el que me corrigieron,

gracias por esos castigos y también por los consejos.

Quiero que todos reflexionemos en lo que a mí me entregaron:

¡Todo lo que me perdí! solo porque me disciplinaron.

Roga Compean

Puedes escucharlo en audio aquí.

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