El mensaje de hoy se encuentra en Isaías 64:6 que dice:
Todos nosotros somos como el inmundo, y como trapo de inmundicia todas nuestras obras justas. . . .
Dos hombres se encontraban conversando poco después de haberse hecho cristianos. Uno era un hombre pobre de un antecedente impío; el otro venía de un ambiente religioso adinerado. Después de que cada uno habló de su conversión, el hombre del antecedente religioso preguntó al otro: «¿Por qué supones que respondiste la primera vez que escuchaste el evangelio, mientras que pasaron años antes de que respondiera yo?»
El hombre pobre contestó: «Eso es fácil. Supón que alguien viniera y ofreciera darnos a cada uno un traje nuevo. Yo aceptaría de inmediato. Mis ropas son viejas y están gastadas. Pero tu armario sin duda está lleno de los trajes más finos. Lo mismo sucede con la salvación. Probablemente estabas satisfecho con toda tu bondad, por lo que te tomó un largo tiempo ver la necesidad que tenías de la vestimenta de justicia de Dios que se te ofrecía a través de Cristo. Pero yo era profundamente consciente de mi condición pecaminosa, y estaba ansioso de recibir perdón y limpieza.»
Todo el mundo necesita desesperadamente ser salvo. Isaías dijo que «como trapo de inmundicia son todas nuestras obras justas» (64:6). Los que reconocen su pobreza espiritual y aceptan el inapreciable regalo de la salvación que viene por medio de la fe en Cristo reciben «ropas nuevas» de justicia. Me despido de ustedes con una pregunta: ¿Qué llevas puesto? Cerciórate que lleves el manto de justicia que el Señor ofrece gratuitamente a todo aquel que a El viene. Si no has venido a Cristo, en este día te invito a que vengas a El. Di conmigo esta oración.
Señor Jesús en este día te invito a que vengas a mi corazón y me perdones de todo mi mal, me hagas una nueva criatura y me des vida eterna. Nunca te alejes de mi, ni permitas que yo me aleje de Ti; llévame siempre de la mano por el buen camino y ayúdame a hacer Tu voluntad, amen.
Nadie es lo suficientemente bueno como para salvarse a si mismo, ni tan malo que Dios no lo pueda salvar.
Mensaje de hoy traído por Richard De H.
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