jueves

Noviembre 1, Miercoles

Que la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento humano, sea con cada uno de ustedes amigos fieles de “3 Minutos”.
La continuación del primer propósito para nuestra vida surge a partir deel pasaje bíblico de Marcos 12:30 que dice:
«Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas».

Quiero señalar que Dios quiere que lo ames de tres maneras: Primero, Dios quiere que lo ames con inteligencia. Dice «Ama a Dios... con toda tu mente». En otras palabras, quiere que lo pienses dos veces, que no lo hagas sin pensar. Quiere que lo adores con inteligencia, que lo conozcas y lo ames inteligentemente.
Segundo, Dios quiere que lo ames con entusiasmo. Dios dice: «con todo tu corazón, con toda tu alma». Quiero que me ames con fervor, porque así te amo yo. Y, tercero, Dios dice que quiere que lo amemos con hechos. En la práctica. Ámalo «con todas tus fuerzas», con tus capacidades. Porque verán, la verdad es que aunque Dios creó a todo el mundo, y al universo, y te creó a ti, hay tres cosas que Dios no tiene si no se las das. No tiene tu atención si no se la prestas. Eso es amar a Dios con tu mente. No tiene tu afecto si no se lo brindas. Eso es amar a Dios con tu corazón y tu alma. Tampoco tiene tu capacidad, si no se la entregas. Eso es amar a Dios con tus fuerzas. Y siempre que tomemos algo que Dios nos dio —porque, por supuesto, todas esas cosas él te las dio primero: tienes la atención, la posibilidad de prestar atención; tienes afectos; tienes fuerzas y capacidades porque Dios te las dio—…siempre que tomemos algo que Dios nos dio y se lo entreguemos de nuevo a Dios, eso es el corazón de la adoración.
La adoración es centrar la atención en Dios. Es concentrar mi mente, mis pensamientos, mi atención en Dios. Requiere energía. Se requiere que apliquemos la actividad mental a Dios. No es solo realizar los gestos sino pensar en serio, de verdad. Cosa que no siempre es fácil. ¿Saben por qué Dios quiere que se concentren en él? Porque él se concentra en nosotros. Miren lo que nos dice la Biblia en el Salmo 39, de los versículos 1 a 3: «Señor, tú me has examinado y me conoces; tú conoces todas mis acciones; aun de lejos te das cuenta de lo que pienso. Sabes todas mis andanzas, ¡sabes todo lo que hago!» Dios centra su atención en ti. ¿Lo sabías? Dios te presta atención constante, nunca te pierde de vista. Nunca deja de pensar en ti. Porque te hizo para amarte. Te hizo para prestarte atención. La más grande expresión de amor es a menudo esa atención. Algunos hombres se quejan: «Mi esposa, mis hijos, dicen que no los amo. Pero si hago cosas por ellos. Trabajo todos los días por ellos ¿por qué no sienten que los amo?» Porque quieren tu atención. La atención es una expresión increíble de amor. Y Dios continuamente pone su atención en nosotros. ¿Recuerdas la primera vez que te enamoraste? No podías dejar de pensar en esa persona. Pensabas en ella cuando te despertabas en la mañana. Pensabas en ella en los momentos de descanso. ¿No pensabas en ella todo el día? Te pasabas todo el día pensando en esa persona. Eso es el enamoramiento y con el tiempo se va. Pero Dios... la Biblia nos dice que su amor por nosotros es eterno. Él siempre nos tiene presente, y quiere enseñarnos a poner nuestro corazón y centrar nuestra atención en él. En Romanos 8:7, «Centrarse en uno mismo es lo contrario de centrarse en Dios. El distraído ignora a Dios y acabará pensando más de sí mismo que de Dios». Debemos decidir, entonces, centrarnos en Dios. En primer lugar, se puede comenzar apartando un tiempo diario para estar con Dios. Solo unos pocos minutos durante el día. No importa cuándo —al comienzo del día, durante el día, o al final del día—, pero apartemos un momento en que dejemos de hacer todo lo demás y lo dediquemos a estar con Dios. Habla con él, lee su Palabra. Solo necesitas encontrar un lugar donde puedas concentrarte en Dios: tu automóvil cuando conduces al trabajo, algún lugar en el jardín, un rincón en la sala o donde sea, pasen el tiempo con él, sinceramente, fijen un tiempo para estar con Dios.
¡Bendiciones!

No hay comentarios.: