Que la bondad de Dios y la paz que sobrepasa todo entendimiento humano sea con cada uno de ustedes amigos de “3 minutos”.
El mensaje de hoy lo encontramos en Colosenses 3:16
Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría.
Un sermón silencioso
¿Qué tan importante es nuestra comunión en la iglesia local? Permítanme contestar esa pregunta contando una historia.
Un ministro estaba preocupado por la ausencia de un hombre que normalmente asistía a los servicios de la iglesia donde el pastoreaba. Después de unas cuantas semanas decidió visitarlo. Cuando el pastor llegó a la casa del hombre; lo encontró solo, sentado frente a una chimenea, pensativo. El ministro acercó una silla y se sentó junto a él. Pero después de su saludo inicial no dijo nada más.
Los dos se quedaron sentados en silencio durante unos minutos mientras el ministro miraba fijamente las llamas de la chimenea. Luego tomó las tenazas y recogió con cuidado una brasa de entre las llamas y la colocó en el fogón. Se sentó de nuevo en su silla, todavía en silencio. Su anfitrión observó en callada reflexión cómo la brasa titilaba y se apagaba. Al poco tiempo estaba fría y muerta.
El ministro echó un vistazo a su reloj y dijo que tenía que irse, pero antes, recogió la brasa fría y la colocó otra vez en el fuego. De inmediato la brasa empezó a brillar de nuevo con la luz y el calor de las brasas que ardían a su alrededor.
Cuando el ministro se levantó para irse, su anfitrión se puso de pie junto con él y le estrechó la mano. Luego, con una sonrisa dijo: “Gracias por el sermón, pastor. Lo veré en la iglesia el Domingo”.
Ojala que tu que estas leyendo este mensaje no seas este hombre de esta historia, pero si acaso tienes tiempo de ir a tu iglesia, considera este devocional y regresa este fin de semana; si acaso piensas que a nadie pareces importarle, recuerda que Dios te espera siempre con los brazos abiertos. Jesús te ama.
Nos vemos la próxima semana. ¡Bendiciones!
Este día déjame orar por ti: Señor, te ruego hoy por aquella persona que esta leyendo este mensaje hoy que por alguna razón no se ha estado congregando en alguna iglesia donde Tu Palabra es predicada, Dios sabemos que todo ser humano somos imperfectos, pero tu amor incondicional y perdón son gratuitos para todos, incluyéndonos a los que escuchamos la predicación de Tu Palabra y a los que la predicamos, por Cristo Jesús, amen.
El Mensaje de hoy fue escrito en parte por David R.
Gracias por sus comentarios del devocional del miércoles acerca del arrebatamiento.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario