miércoles

Agosto 9


Dios les llene de nuevas fuerzas y de nueva fe en este día, amigos de “3 Minutos”.
El día de hoy continuaremos con el mensaje acerca de la importancia de la oración en nuestras vidas y familias.

El pasaje lo encontramos en Nehemías 1:6-7.
… te suplico que me prestes atención, que fijes tus ojos en este siervo tuyo que día y noche ora en favor de tu pueblo Israel. Confieso que los israelitas, entre los cuales estamos incluidos mi familia y yo, hemos pecado contra ti. Te hemos ofendido y nos hemos corrompido mucho; hemos desobedecido los mandamientos, preceptos y decretos que tú mismo diste a tu siervo Moisés.

Debemos confesar el pecado que exista en nuestra vida
Luego de reconocer y admitir quien es Dios, ahora tiene que reconocer y admitir quien es usted: Un pecador que ha encontrado gracia. Nehemías ni siquiera había existido 70 años antes, cuando el pueblo de Israel, por su desobediencia fue llevado cautivo, porque Dios le había dicho que si desobedecían, eso les pasaría.
Muchas veces pensamos que Dios nos esta dando reglas pesadas que debemos de llevar, pero es que El sabe que eso nos dice por nuestro propio bien y que si no las obedecemos nos podemos hacer daño. Como cuando nosotros les decimos a nuestros hijos que no metan el dedo en el enchufe de la pared. ¡Se los decimos o se los gritamos, por su bien de ellos!
Por eso si vamos a reconocer quienes somos nosotros, debemos de confesar nuestras faltas, NO de una manera generalizada: “Señor perdona todas mis ofensas, amen” sino decirle claramente al Señor en que le hemos ofendido y pedirle su perdón; como David decía en el Salmo 51: “Contra Ti, Contra Ti solo he pecado…”
Oremos: Señor, tu Palabra dice que el que encubre sus pecados NO prosperara, pero el que los confiesa y se aparta, alcanzara misericordia, ayúdanos a confesar nuestras faltas y danos de tu perdón.

Les dejo con la letra de esta canción de Jesús Adrián Romero que dice:
Rindo mi corazón
Sobre tu altar Señor
Rindo mi vida…
Sin nada que ocultar
Sin nada mas que dar
Rindo mi vida.

Rasgo mi corazón
Y me acerco a tu presencia
Ruego por tu perdón
Y tu amor
Vuelve tu rostro a mi
Muéstrame sublime gracia
Rindo hoy mi corazón.

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